Historia rupestre
Las Cuevas de Altamira, abiertas hasta 2015
Por Gracia Cristina García
2 min
Cultura15-09-2014
En 2012, el Ministerio de Cultura inició una investigación para averiguar el origen del deterioro de las pinturas rupestres de Altamira, pues los recuerdos de nuestros primeros padres empezaban a borrarse. Dos años después, se confirma que la presencia de turistas no influía en este deterioro, por lo que las visitas continuarán hasta febrero de 2015, bajo un régimen de tiempo y vestimenta adecuada.
Desde febrero de este año, las visitas a las cuevas de Altamira, el yacimiento de arte rupestre más importante de nuestro país, han estado reguladas; esto implica que podían entrar un máximo de 5 personas, elegidas por sorteo entre los visitantes al Museo, con una duración máxima de 37 minutos en total, un tiempo máximo en cada estancia concreta de la cueva (en la sala de los bisontes serían 10 minutos), así como ir vestidos con monos desechables, calzado especial, gorros y mascarillas. Este protocolo durante 7 meses ha demostrado que el impacto de las visitas ha sido mínimo, según ha explicado Gäel de Guinchen, director del equipo investigador, aclarando que la cueva se halla en un estado “frágil pero estable”. Una de las zonas de control, donde se hay un problema de filtración de agua, tan solo ha presentado una pérdida de pigmento de menos de 2 milímetros cuadrados, algo casi imperceptible. La fecha límite del protocolo de visitas, establecida para que este dure un año, es decir, para febrero de 2015, supondrá, como ha propuesto el propio equipo de investigación, la adopción de ciertas medidas, entre las que caben cerrar las cuevas, mantener el régimen vigente de visitas o aumentar el número máximo posible de personas con acceso, ya turistas, ya investigadores. Guinchen ha destacado algunas conclusiones de la investigación. Una de ellas es que es inevitable que la cueva sufra procesos naturales de deterioro, como por ejemplo microorganismos que afectan a los pigmentos, o que, desde su descubrimiento, la acción humana ha generado transformaciones en el yacimiento y sus alrededores, y su interacción con el medio puede provocar un descontrol entre bacterias, hongos y algas. De este modo, el equipo también recomienda establecer nuevas zonas de control. Las aseveraciones establecidas por el equipo son tan rotundas que consideran que la clausura de la cueva no detendría los procesos de deterioro de las pinturas, aunque sean mínimos. El Patronato del Museo de Altamira se reunirá por primera vez sin la presencia de Emilio Botín, quien fuera vicepresidente de la organización desde 2010, y por quien se ha guardado un minuto de silencio al comienzo de la reunión.





