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ORIENTE PRÓXIMO

La hoja de ruta que nunca sentó la paz en Palestina e Israel

Por Jesús Espinosa Tiempo de lectura3 min
Internacional02-07-2014

El sionismo vio en Palestina una tierra ideal donde realizar su proyecto y, por ello, comenzó una inmigración masiva de judíos al lugar, que experimentó su momento más álgido bajo el mandato británico, entre 1920 y 1948. Desde entonces los árabes y judios chocaron entre sí e intentaron defender su territorio sin que aún hoy se haya encontrado solución a este enfrentamiento. Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y la ONU presentaron a Israel y Palestina una hoja de ruta en 2003 para lograr la paz en sus territorios, pero años después todo ha quedado en papel mojado y el conflicto sigue cobrándose vidas humanas.

Durante estos años, otras provincias otomanas fueron alcanzando paulatinamente su independencia, menos la disputada Palestina, que siguió bajo el control colonial. Los dos proyectos nacionales, árabe y sionista, chocaron cuando la comunidad judía tomó envergadura y amplió sus propiedades siguiendo unos planes de control territorial. Tras la segunda Guerra Mundial, se propuso formalmente la partición del territorio y la creación de dos Estados: uno árabe y otro judío. Sin embargo, ese plan fue rechazado por los árabes porque era muy favorable para los sionistas. En mayo de 1948, la comunidad judía declaró unilateralmente la creación del estado de Israel, lo que desencadenó una intervención militar de los estados árabes vecinos en apoyo a los palestinos. Con esto, el conflicto armado había comenzado. Por sorpresa, el estado judío no sólo resistió la intervención árabe, sino que provocó la salida de gran parte de la población palestina que quedaba en su territorio y amplió la superficie más allá de lo previsto en el plan de partición. El nuevo Estado judío se alineó pronto con las potencias europeas frente al nacionalismo árabe y se ganó su apoyo político y económico. Además, a raíz del genocidio nazi, afirmó su razón de ser al declarar Israel como único refugio seguro para todos los judíos. En 1964, se creó la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) debido a la necesidad de defenderse ante los hostigamientos de sus vecinos árabes. Israel ocupó en 1967 el Golan sirio, la península del Sinai egipcio y los territorios palestinos de Cisjordania y Gaza. Con la ocupación de estos últimos, Israel se apoderaba de la totalidad del territorio de la Palestina del Mandato; sin embargo no los anexionaría ante la imposibilidad de expulsar a su población árabe y para evitar incrementar el número de árabes con ciudadanía israelí. Durante los años 70 y 80', la OLP recompuso el tejido nacional palestino y organizó un Estado en el exilio que logró el reconocimiento y el apoyo internacional. La OLP combinó el encuadramiento de la población palestina refugiada, la acción diplomática y la lucha armada para liberar el territorio. La iniciativa fue retomada a finales de 1987 por los palestinos del interior que desencadenaron el levantamiento popular en Cisjordania y Gaza. Ya en 2003, se le presenta al Gobierno israelí y a la Autoridad Palestina una hoja de ruta elaborada por los Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia, y las Naciones Unidas, para lograr la paz entre Israel y Palestina. Esta hoja de ruta para la paz tenía como fecha tope 2005. Constaba de tres fases: en la fase I, se establecen las bases necesarias para la iniciación de un proceso paulatino de paz efectiva entre Israel y Palestina: el fin del terror y la violencia. La fase II estipulaba la paulatina retirada de las fuerzas israelíes de los territorios ocupados desde 2000, además de la congelación de la política de asentamientos israelíes. Por último, la fase III, eran las bases de un nuevo estatuto permanente y definitivo sobre el conflicto israelí – palestino. Sin embargo, esa hoja de ruta para la paz no gozó de apoyo entre las partes integrantes del conflicto. Un conflicto que, en vidas humanas, se estima que oscilen en alrededor de 51.000 fallecidos (35.000 árabes y 16.000 judíos) desde 1950 hasta 2007, y hasta los 92.000 fallecidos (74.000 militares y 18.000 civiles) entre 1945 y 1995. El Papa Francisco, en su viaje a Israel, en mayo de 20140, hizo un llamado a la paz: "Jerusalén significa ciudad de la paz, así lo quiso Dios. Pero lamentablemente está atormentada por conflictos. Es urgente la necesidad de la paz. Por eso deben multiplicarse los esfuerzos para una resolución justa de los conflictos. Yo les ruego a todas las autoridades que no dejen nada por hacer para buscar soluciones justas para que israelíes y palestinos puedan vivir en paz", afirmó Francisco.