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PREMIO ASTURIAS

El dibujante Quino es premiado con el Príncipe de Asturias

Por Pedro Plasencia MartínezTiempo de lectura2 min
Cultura22-05-2014

El ilustrador y humorista argentino Quino, claro favorito para el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2014, ha sido finalmente obsequiado esta semana con el galardón de la XXXIV edición, una recompensa muy merecida para el que es considerado como uno de los mayores artistas del cómic argentino. La dote del prestigioso premio se compone de una escultura diseñada por Joan Miró y de 50.000 euros.

Quino ha logrado imponerse a otros candidatos como el periodista mexicano Jacobo Zadubludovsky, al filósofo español Emilio Lledó, los fundadores de skype Niklas Zennström y Janus Friis o a la periodista congoleña Caddy Adzuba y la presentadora Cristiane Amanpour. El jurado del acto, presidido por Victor García de la Concha, ha contado con la presencia de Inés Alberdi, Adela Cortina y Luis María Anson entre otros, quienes han valorado el contenido educativo de los mensajes de Quino con las siguientes palabras "los lúcidos mensajes de Quino, siguen vigentes por haber combinado con sabiduría la simplicidad en el trazo del dibujo con la profundidad de su pensamiento". A este honor le acompañan una larga lista de títulos y reconocimientos, entre los que se encuentran; el de Maestro de Arte por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el de Catedrático Honorífico del Humor por la Universidad de Alcalá de Henares, los premios Konex por su humor gráfico en las artes visuales y por su trayectoria, o la reciente Legión de Honor de la República Francesa. Los padres de Joaquín Salvador Lavado, nombre real del dibujante, fueron unos emigrantes andaluces que probaron suerte en Argentina. En 1945 su madre fallece y él comienza a especializarse en la Escuela de Bellas Artes de Mendoza. Tres años más tarde su padre también le dejaría, en ese momento Quino abandona la escuela y comienza a escribir historietas cómicas. Fue gracias a la influencia de su tío Joaquín, el dibujante publicitario, lo que produjo la llamada de los pinceles en el joven artista "Yo heredé el nombre y el oficio de mi tío, ver que de su lápiz salían montañas, árboles, personas… me maravillaba. Todos los chicos dibujan, pero yo seguí". Efectivamente, poco despúes de realizar sus estudios Quino publicaría en 1954 sus dibujos en el semanario Esto es. Esta primera incursión en los medios le permitiría crear 10 años más tarde a Mafalda, la famosa niña respondona. El personaje se extendería por numerosos países cosechando un éxito sin precedentes en las páginas impresas del semanario Primera Plana, en El Mundo o en la publicación Siete días. Las historias de Mafalda fueron también recopiladas en distintos libros, de entre los que destaca Mafalda la contestataria. La repercusión del fenómeno no se detuvo ahí y transformó a Mafalda en una serie de animación dirigida por Catu en 1973. La rápida aceptación de la obra de Quino reside en su crítica social, su ironía, su pesimismo constructivo y en la visión infantil y adulta de sus personajes, que ya cumplen nada más y nada menos que 50 años de recorrido, tiempo en el que vivieron, entre otros sucesos, la cruenta dictadura Argentina de Videla. Hoy la labor de este ilustrador de 81 años queda recompensada una vez más con este Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades que recuerda la sabiduría socrática de los niños.