SEMANA SANTA
Casi tres de cada cuatro españoles se consideran católicos en 2014
Por Beatriz Álvarez Gallardo
3 min
Sociedad15-04-2014
“Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”. Por medio de este breve texto, que viene recogido en el artículo 16 de la Constitución de 1978, España pasó a ser un estado aconfesional. No obstante, una amplia mayoría de españoles se definen a sí mismos como católicos, y la tradición católica constituye el eje vertebrador de una parte importante de la cultura y las costumbres españolas.
El 71,5% de los españoles se define en materia religiosa como “católico”, según el último barómetro del CIS. Frente a ellos, un 14,8% se considera “no creyente”, junto a un 9,9% que se afirma “ateo”. Tan solo el 2’4% admite ser “creyente de otra religión. Pese a que, según estos datos, la población católica en España ronda los tres cuartos del total, se aprecia un descenso notable desde el año 2006, el primero en el que el organismo estatal planteó la cuestión en los términos actuales. En aquel año, se consideraba católico el 77,3% de los españoles, casi seis puntos más que en 2014. De hecho, el porcentaje ha ido cayendo de forma constante, a un ritmo de aproximadamente dos puntos anuales, salvo un leve repunte de un punto en 2013, que registró un 73,1% de católicos frente al 72% de 2012. Paradójicamente, la confesión de los españoles no se corresponde con los datos de la práctica religiosa. Según los resultados oficiales, en 2014 el 62,1% de los que se afirman católicos no acude “casi nunca” a oficios religiosos al margen de su dimensión social —bodas, funerales…—. Considerablemente menor es el porcentaje de los que afirman participar en estos eventos “casi todos los domingos y festivos”, únicamente un 12,9%; mientras que el número de los que confirman su asistencia “varias veces a la semana” cae en picado hasta un residual 2’3%. La evolución de la práctica religiosa a lo largo de los últimos años registra un descenso aún mayor, de más de diez puntos desde el 2006, cuando menos de la mitad de los españoles católicos, el 46,6% confesaba no ir “casi nunca” a misa. También ha sido muy pronunciado el descenso de los católicos que asisten a los oficios en domingos y días festivos: cinco puntos separan al 17,9% de 2006 del 12,9% de 2014. El catolicismo en la cultura española Pese a ello, la religión católica aún juega un papel fundamental en la vida cultural de los españoles. Desde la recepción de sacramentos como el Bautismo, la Primera Comunión y el Matrimonio; hasta la adaptación del calendario festivo para acoger vacaciones en Navidad y Semana Santa, pasando por la celebración de Santos Patronos en todas las localidades; es innegable que la cultura española está estrechamente ligada a la vivencia religiosa. Es necesario matizar, además, que España es un estado aconfesional, no laico, y que como recoge en su artículo 16, “los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española”, que hoy por hoy, parecen ser mayoritariamente católicas. No obstante, en paralelo a la caída del número de católicos y practicantes, en la opinión pública española adquieren una fuerza cada vez mayor las reivindicaciones laicistas, entre las que destacan la ruptura de los acuerdos con el Vaticano o la supresión de la asignatura de religión en los colegios públicos. Es el caso de Izquierda Unida, partido que ya ha anunciado que incluirá estas reclamaciones en su programa electoral de cara a las elecciones al Parlamento Europeo el próximo mayo, e incluso del PSOE, que en esta primera legislatura en la oposición coqueteó con la posibilidad de revisar los acuerdos Iglesia-Estado en caso de volver al poder. En cualquier caso, ya sea por motivos de fe o simplemente por su dimensión cultural, la celebración de la Semana Santa española se ha convertido en un acontecimiento de interés turístico internacional, una hecho que la afluencia de visitantes procedentes de todo el mundo demuestra año tras año.





