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España, en la recta final de su Presidencia europea

Por Cristina CasaresTiempo de lectura2 min
España22-06-2002

Se acabó. Los seis meses de Presidencia de la Unión Europea (UE) que le correspondían a España están cercanos a su término. La Cumbre de Sevilla ha puesto el punto y final a un semestre de debates, reformas y reuniones con José María Aznar como presidente de turno.

Seis meses han dado para mucho. El Gobierno ha organizado en España ocho reuniones a nivel de jefes de Estado y de Gobierno, diez reuniones informales de ministros, cuatro reuniones ministeriales con países terceros, veintiún reuniones ministeriales, siete seminarios de Ministerios y 184 reuniones a nivel no ministerial. Barcelona y Sevilla han sido los dos grandes encuentros de la de los máximos dirigentes europeos durante la presidencia española. Las dos cumbres celebradas en ambas ciudades han dado lugar a los acuerdos y discusiones más importantes. En el semestre de la presidencia, que comenzó con la llegada del euro, España ha avanzado en temas tan importantes como en una política de inmigración común, la lucha contra el terrorismo y la cercana ampliación de la UE a 25 países. También ha logrado reformar las instituciones europeas que tienen como objetivo agilizar los trámites políticos. En cuanto a la liberalización energética, los Quince acordaron en la Cumbre de Barcelona que el sector energético para empresas quede al amparo de la libre competencia a partir de 2004. El Pacto de Estabilidad, que exige que ningún país gaste por encima de sus posibilidades, y los planes, que piden el equilibrio presupuestario para el 2004, se han mantenido en política económica. Aznar ha contado con el apoyo, en muchas de las propuestas, de Tony Blair, jefe de Estado del Reino Unido. Sin embargo, no todo han sido avances. La ampliación de la UE aún cuenta con problemas como la oposición de Alemania a establecer una fecha concreta para las ayudas directas agrícolas a los nuevos socios. Además, no se ha conseguido el acuerdo de cooperación entre la OTAN y la UE al no poderse resolver las diferencias entre Grecia y Turquía. En la reforma del Consejo no se ha logrado acabar con "la cultura del veto", es decir, que se diga públicamente que postura contaba con el apoyo mayoritario en caso de discrepancia, ante la negativa de Francia. En cuanto a la postura política de la UE con el Tercer Mundo, algunos expertos la criticaron en el Foro Social de Sevilla. Y algunas de las propuestas, que se han hecho durante la presidencia española, han sido rechazadas por los países pequeños por considerar que perderían protagonismo en la UE.