Discurso de Nochebuena
Casi cuatro décadas de la "cita" del Rey con los españoles en Nochebuena
Por Rocío Linares
3 min
España24-12-2013
Han pasado 38 años desde que el Rey don Juan Carlos deseaba por primera vez a los españoles en televisión unas “felices pascuas” y “un 1976 lleno de venturas y felicidad”. Entonces, apenas estrenaba su reinado después del fallecimiento del General Franco el 20 de noviembre de 1975. Desde aquella imagen, enmarcada sobre un belén con la presencia de la reina y del joven príncipe Felipe y las infantas, Elena y Cristina, han pasado casi cuatro décadas de mensajes navideños del Rey, en los que la monarquía se ha dirigido a los españoles para solidarizarse con las peores circunstancias y felicitar las mejores venturas.
Casi cuatro décadas de los mensajes navideños del Jefe del Estado español, que siempre han coincidido en el deseo de “unión” para España y en la lucha conjunta para “construir” y “superar las adversidades”. Durante muchos años, don Juan Carlos ha repetido: “los problemas que tenemos ante nosotros no son fáciles pero si permanecemos unidos y con una voluntad tensa, el futuro será nuestro”, por diferentes causas, ya sea la lucha contra el terrorismo o las dificultades económicas, entre otras. En los diez minutos aproximadamente que dura el mensaje cada año, se repiten palabras como paz, democracia y prosperidad, y siempre hay un momento para ensalzar la “solidaridad” de los españoles, la ayuda entre unos y otros, para hacer progresar la nación. Durante los primeros años, en la transición, y en la primera década de la monarquía, el Rey insistía en la “consolidación del estado de derecho” y destacaba especialmente la instauración de la Constitución, firmada en 1978, bajo el consenso de la mayoría del pueblo español. En 1981, tras el golpe de Estado dirigido por el teniente coronel Antonio Tejero el 23 de febrero, el Rey mencionó de forma especial la Carta Magna para señalar que: “no hay más alternativa válida ni puede pensarse en otras soluciones impuestas por minorías que podrían alterar el objetivo de paz y orden inspirador de nuestra conducta”. En los 80 ya pedía rechazar el “pesimismo” y en la década de los 90, sus palabras se abrieron más, igual que la misma España, a la construcción de la Unión Europea. Asimismo, expresó su apoyo al proyecto común que traería “riqueza” y que fue fruto de un trabajo “conjunto” entre los españoles, según el Rey. Ya en el nuevo milenio, don Juan Carlos hablaba de la “pluralidad” en España y la “voluntad de concordia y respeto mutuo”. No olvidó la condena a los “espantosos” atentados terroristas en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, y tres años más tarde recordó cómo “toda España lloró con rabia y dolor” los atentados del 11 de marzo en Madrid. Desde 2008, sus palabras han estado enfocadas en un mensaje de aliento y fortaleza para superar la crisis económica y en los últimos años destaca el empeño de la institución monárquica por transmitir confianza y seguridad a los españoles, que tanto han cuestionado su papel por diversas polémicas sucedidas en la familia real. Entre las últimas, y una de las más llamativas e importantes, la imputación del mismo yerno de don Juan Carlos, que motivó la llamada a la “igualdad de todos ante la justicia” en el discurso de 2012. Desde el belén a las fotografías, sentado o apoyado sobre el escritorio El Rey ha aparecido en la pequeña pantalla cada Nochebuena encuadrado de diferentes formas. Mucho cambiaron sus mensajes, desde aquel en 1976 cuando los españoles vieron a Elena, Cristina y Felipe colocar el belén y correr junto a sus padres minutos antes de que el monarca comenzara su discurso. Después aparecía únicamente el Rey, sentado en un rincón de la sala de recepciones con una bandera detrás, más adelante el belén, y en diferentes ocasiones fotografías que se relacionaban con los acontecimientos de la fecha. La realización del mensaje ha innovado con el tiempo aunque conserva la reproducción del himno de España que marca el inicio del mensaje cada Nochebuena. Destacó el pasado año cuando don Juan Carlos aparecía apoyado sobre el escritorio, dando una imagen menos formal que su tradicional postura sentado, a pesar de las dificultades de salud a las que había hecho frente el Rey, con varias operaciones y caídas. Son 38 Nochebuenas en que el Rey habla a cámara, a los españoles, para resumir el año. Y según él, a pesar de las sugerencias para que abdique, todavía le quedan unas cuantas más.





