Latinoamérica
Bachelet regresa a la presidencia con un amplio margen
Por José Manuel Arias
3 min
Internacional16-12-2013
Con un escrutinio del 63 por ciento de las mesas estructuradas, la candidata Michelle Bachelet ha podido declararse presidenta de Chile con el 62,5 por ciento de los votos. Su principal opositora, Evelyn Matthei, ha reconocido su derrota al contar con un escaso 37,5 por ciento de los votos de quienes se acercaron a votar. Una vez más, no ha pasado desapercibida la abstención de voto entre los ciudadanos chilenos. La abstención registrada ha sido del 59 por ciento, diez puntos superior a la primera vuelta del 17 de noviembre.
De los 13,5 millones de habitantes que hay en el país, sólo 5,2 millones se han molestado en acudir a las urnas. Se vivió un déjà vu de lo ocurrido en la primera vuelta: vocales aburridos y poco ajetreados, salas vacías y aplausos para los pocos que si ejercieron su derecho a votar. La gran mayoría de los chilenos han dejado muy claro su descontento y su falta de interés en la política nacional, lo cual se ha visto claramente reflejado desde que el voto ha dejado de ser obligatorio. Algunos analistas del país opinan que parte de la apatía ciudadana se debe a que la victoria de Bachelet resultaba muy obvia. Bachelet realizó declaraciones respecto a esta situación afirmando que “es evidente que en todos los países en que hay voto voluntario la votación es menor”. Sin embargo, recalcó que pese a ello “éstas son las reglas de la democracia y gana el que gana con estas reglas”. La nueva presidenta no asumirá el cargo hasta el 11 de marzo, cuando preste juramento como establece la Constitución. A partir de ese día le espera un duro reto por delante en un país donde reina una desigualdad muy pronunciada. Por el momento, ningún presidente de izquierdas ni de derechas ha cumplido su promesa de reformar el sistema educativo, uno de los pilares fundamentales de esta desigualdad. No obstante, las quejas de los estudiantes son cada vez mayores, como pudo observarse en las manifestaciones de iniciadas en 2011. Bachelet será la encargada de templar la indignación y buscar posibles soluciones al problema. En chile, los ricos reciben una buena educación porque pueden permitírsela, mientras que el resto ni siquiera pueden acceder a una universidad pública porque también requiere una suma cuantiosa de dinero. Marcos Kremerman, el economista de la Fundación Sol, ha aportado varios datos que demuestran el endeudamiento de un país cuyo PIB crece a buen ritmo pero el desequilibrio continúa presente: “El 5 por ciento más rico de la población gana 257 veces más que el 5 por ciento más pobre. Un estudio de comienzos de 2013 hecho por la Universidad de Chile demuestra que el 1 por ciento de los más ricos concentra el 31 por ciento de los ingresos. Y el lugar donde más se percibe la desigualdad en el trabajo: el 50 por ciento de los trabajadores gana menos de 251.000 pesos chilenos (345 euros). La brecha entre un gerente general y el trabajador que menos gana supera las cien veces. Esto tiene que ver con las instituciones que existen en Chile, que fueron creadas durante la dictadura”. La presidenta electa tiene en mente elaborar una nueva Carta Magna, pues de ello dependen las reformas políticas, económicas y sociales de calado que ha prometido. Otra de sus promesas ha sido el aborto terapéutico y el matrimonio homosexual. También pretende modificar la ley tributaria para que la educación pueda ser gratuita y de mayor calidad. Además de todas estas promesas, no puede olvidar el segundo conflicto interno de Chile: la discriminación laboral de las mujeres. En este país las mujeres cobran hasta un 30 por ciento menos que los hombres y únicamente un 3 por ciento de los directores de empresa en Chile son mujeres según informa la organización Comunidad Mujer.





