Madrid
Los Madrileños esperan el fin de la huelga
Por Carlos Martínez de Leyva
3 min
España16-11-2013
Los madrileños llevan ya más de una semana conviviendo con montañas de basura apiñadas laboriosamente allá donde resultan más visibles y molestas. La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, anunció que la empresa pública y estatal Tragsa asumirá los servicios mínimos de limpieza mientras que dure el conflicto de jardineros y barrenderos si no se llega a un acuerdo entre las partes en 48 horas. Botella ha asegurado que denunciará ante la Fiscalía el incumplimiento de sus funciones si no cumplen su advertencia.
Además destacó que "la acción de los piquetes han puesto a nuestra ciudad en una situación que los madrileños no tienen por qué soportar más". Según fuentes policiales, los diez días de huelga de limpieza viaria y de jardinería en Madrid dejan un balance de 18 detenidos, 249 identificados, 27 denunciados, 12 coches particulares y siete vehículos de empresa dañados y aproximadamente 125 contenedores y papeleras deteriorados o quemados. Los daños en mobiliario urbano provocados por los piquetes se cuantifican en 500.000 euros, de los cuales 300.000 euros corresponden a papeleras y el resto a contenedores y cubos de basura. "Hemos puesto todos los medios para resolver el conflicto", añadió la alcaldesa con tono autoritario y firme. Ana Botella ha exigido el cumplimiento de los servicios mínimos, establecidos en el 40% de los trabajadores a pie de calle para el Servicio de Limpieza y el Servicio Especial de Limpieza Urgente (SELUR), y del 25 por ciento para el mantenimiento de zonas verdes y conservación de áreas infantiles, de mayores y para el mobiliario urbano. Esta petición se ha reiterado de forma oficial desde el área de Medio Ambiente. Tragsa se mantendrá realizando los servicios mínimos el tiempo que dure el conflicto y los gastos y costes se repercutirán a las concesionarias del servicio, que, según Botella, son quienes tienen la obligación de cumplirlos, por lo que no costarán "ni un euro" a los madrileños. Desde las 18.00 horas de este viernes, las empresas de los servicios de limpieza de las calles de Madrid y los representantes de sus trabajadores están reunidos en el hotel Pío XII para desbloquear el conflicto. Francisco Jardón, portavoz de la patronal, explicó que los representantes de las empresas OHL-Ascan, FCC y Sacyr-Valoriza habían elaborado un documento que confía en que sirva para "acercar posturas" ya que es "mucho más cercana a las peticiones" que hacían los representantes de los barrenderos y los jardineros. Buscan "in extremis" una solución al conflicto. Francisco Jardón, ha indicado que la nueva propuesta se ha elaborado "con ánimo de romper una situación que estaba atascada". Se propone un expediente de regulación temporal de empleo de 45 días anuales durante cuatro años, además de una rebaja del 8% en el sueldo de los jardineros (unos 100 euros mensuales) y una reducción del 5,9% en el de los barrenderos. También hay bajas incentivadas para mayores de 55 años y excedencias voluntarias durante cinco años con un 30 % de salario bruto anual en un solo pago de un año o del 75% del salario bruto anual para excedencias de 10 años. Tras leer la propuesta, los sindicatos han comentado que "se está avanzando" y que "por primera vez se está negociando de verdad". "Esperamos que de aquí salga una solución", confía Juan Carlos del Río, de UGT. Pero, aun firmando los sindicatos este convenio, la huelga no se desconvocaría necesariamente. En paralelo existe una mesa de negociación sobre el ERE presentado por tres adjudicatarias (FCC, OHL y Sacyr) que el próximo sábado tendrá su última oportunidad de lograr un acuerdo antes de que expire el plazo legal para alcanzarlo. Las empresas ofrecen rebajar de 1.134 a 296 los despidos pero los sindicatos lo rechazan. Ante la posibilidad de que Tragsa realice "tareas de emergencia en la recogida de basuras" por un "incumplimiento de los servicios mínimos", los sindicatos aseguran que "Habrá incidentes si Tragsa asume los servicios mínimos". "No nos hacemos responsables, esperamos que no haya heridos" y avisan que "los trabajadores no pueden ceder más".





