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CATÁSTROFES NATURALES

Filipinas, un país marcado por la actividad sísmica

Por Selene PisabarroTiempo de lectura3 min
Internacional12-11-2013

El país percibe más de 7.000 temblores al año debido a la alta actividad sísmica que sufre. La causa está en que la región se asienta en el llamado Cinturón –o Anillo- de Fuego del Pacífico, que es donde se juntan y colisionan las placas tectónicas terrestres. Tiene forma de herradura y abarca alrededor de 40.000 kilómetros, el área con mayor riesgo de terremotos, erupciones volcánicas, tifones o tsunamis.

Esta vez, el gobierno había evacuado a 800.000 personas tras los avisos sobre la llegada del tifón, aunque la magnitud del desastre fue mucho más grande. El viernes, Haiyan sorprendió: con unos vientos superiores a 400km/h, superó la categoría cinco y provocó la muerte de más de 10.000 personas, además de 10 millones de damnificados y más de 300.000 desplazados. Donde se desata la mayor actividad volcánica y sísmica es en la meseta Benham, al este en el mar. Aunque a diario se registran una serie de 20 sismos, la mayoría no son perceptibles. Los tifones están afectando cada vez más al sur del país y la población se ha multiplicado en las zonas costeras, como se expuso en la anterior Cumbre del Clima en Doha (Catar) en 2012. Precisamente, una de las causas que se achacan al tifón es el cambio climático. Resulta curioso porque la llegada de este fenómeno natural ha coincidido con la Cumbre del Clima de Naciones Unidas que se está celebrando en Varsovia hasta el 22 de noviembre y en el que precisamente es uno de los temas tratados. El representante de Filipinas ha asegurado que lo que está sucediendo es una de las consecuencias de la crisis climática, que se puede parar. Por su parte, ha instado a la comunidad internacional a que desbloquee el proceso de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, frenado desde la Cumbre de Copenhage en 2009. Fenómenos naturales que devastan el archipiélago Se prevé que el tifón Haiyan se registre como el de mayor potencia hasta el momento. Sin embargo, otros tifones también han azotado la zona y han dejado resultados devastadores. En 1976, el archipiélago sufrió un terremoto de magnitud 7,9 en la escala de Richter que arrasó con todo y dejó 8.000 muertos con miles de heridos en Mindano y otras regiones del sur. En 1990, 1.621 personas murieron y más de 2.000 resultaron heridas por la misma causa en Luzón y las provincias colindantes. En 1991, la tormenta tropical Thelma mató a 5.100 personas en Leyte, en el centro del país. En 2012, el tifón Bopha arrasó con todo lo que había a su paso en Mindanao llegando a causar la muerte de 2.000 personas y unos daños de alrededor de 1.000 millones de dólares. Otros han sido los tifones Ike y Agnes en 1984, con 1.494 muertos en el primero y 1.1167 muertos en el segundo. La tormenta tropical Washi en 2011, con 1.080 muertos o los tifones Trix en 1952 y Amy en 1951 con 995 y 991 muertos respectivamente. Una región castigada también por la pobreza Filipinas es un archipiélago con una población de 95 millones de habitantes, formado por 7.107 islas y dividido en tres divisiones geográficas: Mindanao, Bisayas y Luzón. Tacloban, al sureste de Manila y perteneciente a Bisayas, es la capital provincial y ciudad más grande de la isla, con 220.000 habitantes y donde más se han notado los efectos devastadores del tifón Haiyán o Yolanda. Se calcula que 28 de cada 100 filipinos viven en la más absoluta pobreza y los proyectos por eliminar esta situación han fracasado. Es un país que se está industrializando poco a poco aunque continúa con una sanidad, educación y desarrollo humano muy precarios. Las infraestructuras y el sector agrícola están muy poco desarrollados. La forma de gobierno se asienta en una república constitucional con un presidente electo cada seis años. El que ostenta actualmente el cargo desde 2010 es Noynoy Aquino, del Partido Liberal. Se estima que un 70 por ciento de la población es católica y el resto son minorías como la musulmana. Asimismo, los depósitos minerales son abundantes, como los del oro, cobre, níquel, cromo y zinc. Sin embargo, no llegan a explotarse debido a la mala gestión de los recursos, la numerosa población y la conciencia ambiental.