CRISIS FAGOR
Fagor, en la lista de empresas españolas que cierran por la crisis
Por Natalia Méndez Aparicio
5 min
Economía03-11-2013
Empresas de las de toda la vida están viviendo un momento de crisis. La última en sumarse a la lista ha sido Fagor Electrodomésticos. La empresa vasca busca un modo de financiación para solucionar cuanto antes el problema. No se trata del único negocio que sufre los estragos de la crisis. Otras compañías conocidas en España viven una situación similar.
Fagor Electrodomésticos ve “muy difícil” resolver los problemas económicos que presenta la empresa. No obstante, quiere evitar presentar el concurso de acreedores, al igual que el cierre de plantas y despidos multitudinarios. La deuda asciende a los 800 millones de euros y por ello se busca cualquier medio de financiación, aunque responsables advierten de que probablemente se lleve a cabo el concurso. La crisis de la empresa de Mondragón se percibía desde hace unos meses. En mayo recibió una inyección de 70 millones de euros y se redujo en 1% el sueldo de los empleados. Aún así, Fagor no ha conseguido tener estabilidad, lo que podría ocasionar su cierre. Panrico también se ha visto afectada por la crisis. La producción sigue llegando al mercado, pero la empresa ha decidido empezar a apostar por las marcas blancas. En septiembre presentó un ERE de casi 2000 personas. Por otro lado, también debe dinero a los trabajadores, quienes han convocado huelgas en protesta de las acciones tomadas por Panrico. La empresa catalana presentó un preconcurso de acreedores. Actualmente, se encuentra negociando con El Corte Inglés, Eroski y Dia, además de con la Generalitat, a quien pide ayudas económicas. A Pescanova lo que más le ha afectado es la imputación de su ex presidente, Manuel Fernández de Sousa. La empresa gallega decidía en febrero no hacer públicas las cuentas de 2012, presentando después el concurso de acreedores. Fernández de Sousa ha sido imputado por falseamiento de cuentas, estafa y uso de información privilegiada. La empresa de congelados más importante de España tiene una deuda 3.281 millones de euros según Deloitte; mucho más de lo que los directivos de Pescanova habían publicado. Nueva Rumasa también se incorpora a esta lista, sin embargo, nunca se ha tratado de un entramado empresarial solvente. Afectada desde hace años por temas económicos y políticos, las empresas de Ruiz Mateos han pasado por las manos de otros empresarios ante su declive. Dhul pertenece a la marca francesa Andros, Cacaolat es propiedad de Damma y Chocolates Elgorriaga de Urbasa, entre más empresas que tienen relación con Nueva Rumasa. Tecnotoys Juguetes, la empresa responsable de Scalextric en España, también percibió en su momento una bajada en las ventas. El año pasado advertían de un descenso del 76% en las ventas desde 2008. Debido a ello, decidieron presentar el concurso de acreedores con una deuda de 14 millones de euros. Actualmente, la situación económica de la empresa ha mejorado con respecto a los datos del pasado año. La marca de ropa Caramelo presentó el concurso de acreedores en abril. La firma gallega anunció que su objetivo era “mantener únicamente las unidades de negocio que sean rentables para conseguir viabilidad”. De esta manera, llevó a cabo un ERE, centrándose principalmente en las pérdidas sufridas en los primeros meses de 2013. La empresa intentaba en los últimos años conseguir una extensión internacional, que no ha resultado factible a causa de la grave crisis económica que afrontan en especial los países del sur de Europa, donde la marca está más afianzada. La empresa de ropa explicaba que el déficit que se preveía para este año superaba al del 2012, imposible de sobrellevar por parte de la compañía. Otra empresa de ropa, Blanco, se encuentra en la cuerda floja. La cadena textil ha echado el cierre a varios locales, además de presentar un ERE, dejando sin trabajo a más de 700 empleados. La deuda de la empresa vasca es de 48 millones de euros y tras su intento fallido de ser comparada por Mango, presentó el concurso de acreedores. La crisis también ha afectado a grandes firmas de moda española como Victorio y Lucchino. Los diseñadores sevillanos decidieron el concurso de acreedores por motivo de la crisis económica. Dos de sus empresas se han visto afectadas por esta iniciativa: V&L Costura, Diseño y Moda SA y Patrimonio de Moda SL. No obstante, la empresa andaluza señaló que no habría “reducción de plantilla ni reducción de jornada”. También, los diseñadores aseguraron que no interrumpirían el proceso de trabajo del diseño de colecciones. La sociedad The Chic Corporation Worldwide SL presentó concurso de acreedores por la suspensión de pagos el año pasado. Su principal acreedor, BNP Paribas, tomó la decisión de no llevar a cabo una refinanciación de sus préstamos. En está corporación destaca la cadena de peluquerías Marco Aldany. También es la responsable de Jofer, Man by Marco Aldany, Top The Beauty Shop, Revolution Estetic Center y la Escuela Superior de Imagen Profesional. La empresa de colchones Flex acarrea con dificultades desde 2011, año en el que cerró la fábrica de Sevilla. A partir de ese momento, trasladó la producción a Portugal. Los directores de Flex explicaron que el cierre se debió a las escasas ventas que se estaban haciendo de colchones. Por su parte, los sindicatos protestaron por las intenciones de los empresarios de buscar mano de obra más barata. También en el comercio de los colchones se ha visto afectado Pikolín. A principios de año, anunciaba un ERE de extinción para máximo 236 empleados. La mayoría de los trabajadores eran de la fábrica de Zaragoza, tres de la de Barcelona y uno de Sevilla. Finalmente, se despidió a 45 trabajadores y parte de estos despidos se trataba de prejubilaciones. Roca Corporación Empresarial pretendía llevar a cabo varios ERE. Sin embargo, la Audiencia Nacional se lo impidió al haberlos aplicado en dos empresas distintas. Los despidos hubiesen afectado a 476 trabajadores de Madrid y Sevilla. Por su parte, la empresa quiere volver a su plan de recuperación dentro de los límites que le han sido marcados. El grupo de empresas de carácter turístico, Orizonia, cerraba el mes de febrero. Se le inyectó 21 millones de euros y recibía ofertas de compra por parte de empresas como Barceló y Globalia. El presidente de esta última, Juan José Hidalgo, se mostró en desacuerdo con la Ley de Defensa de la Competencia, que impidió la fusión entre ambos grupos. El resultado fue un ERE de 5000 empleados.





