MÚSICA
Fallece Lou Reed, líder de The Velvet Underground
Por Pedro Plasencia Martínez
4 min
Espectáculos28-10-2013
Lewis Allen Reed dejaba el domingo pasado este mundo con 71 años. El mundo del rock & roll le conoció como Lou Reed, nombre que encierra muchas caras: la de artista polifacético, la de intelectual rebelde de los años sesenta y setenta y, sobre todo, la de fundador de la música alternativa. Aunque todavía no se ha anunciado oficialmente la causa de la muerte, es muy posible que el final de esta vida tan fructífera haya sido una consecuencia del transplante de hígado realizado al cantante en mayo.
La historia de este músico y compositor empezó en 1942 en la ciudad de Nueva York. Con tan sólo ocho años el pequeño Lou comenzó sus andanzas musicales practicando en un piano, más tarde, en Long Island estudiaría también guitarra. Pero no fue hasta 1956 cuando el adolescente Reed formó parte de una banda musical, The Shades, con los que grabaría su primer disco So blue, muy fuertemente influenciado por las formaciones doo wop de la época. Los años sesenta serían claves para la carrera profesional del artista, el cantante galés John Cale irrumpiría en su vida. Tras varios experimentos musicales, el contacto entre estos dos grandes genios daría como resultado uno de los grupos imprescindibles en la historia del rock The Velvet Underground. Con su extraordinario debut The Velvet Underground and Nico, Reed y Cale se coronaron bajo la mirada atenta de Warhol, principal mecenas y colaborador directo del proyecto. La vida de The Velvet fue corta pero intensa, de los cuatro discos de estudio grabados por los miembros originales, nacerían cientos de grupos influenciados por su estilo noise provocador e intenso. Esta reacción fue muy bien descrita por Brian Eno en una entrevista, que resumía el fenómeno con estas palabras: "Pocos fueron los que escucharon a The Velvet Underground en un primer momento, pero de esos pocos todos los que lo escucharon formaron una banda de rock". The Velvet Underground abrió nuevas puertas tocando temas arriesgados que eran considerados tabú por aquel entonces. Las canciones de Lou Reed hablaban de drogas, de sadomasoquismo, de transexuales o de ninfómanas sin ningún pudor, con modernos espectáculos de luces hipnóticas presentados en The Factory, títulos como Heroin , Sweet Jane , Pale blue eyes o I'm waiting for the man siguen grabados en la memoria de los fans. El aura oscura y nihilista del grupo sería otro rasgo inconfundible y distintivo que se alejaba bastante de la corriente hippie imperante del conocido verano del amor. Las rivalidades con Cale condujeron a la ruptura de la banda en 1970, pero ese hecho simplemente significaría otro paso adelante para el rockero, que uniría su imágen brevemente al glam con su primer disco en solitario Transformer (1972), álbum que incluiría entre otras, las canciones inmortales de Walk on the wild side , Perfect day o Satellite of love , la banda sonora de muchas vidas y películas. El ambicioso proyecto de Berlin (1973) sería su siguiente obra maestra, un álbum conceptual agridulce considerado por la crítica como el trabajo más triste de todos los tiempos. Las melodías de Berlin narraban las desgracias de una madre politoxicómana a la que le eran arrebatados sus hijos, no apto para depresivos. Sus siguientes trabajos Rock N Roll Animal (1974), Sally Can't Dance (1974) y especialmente Coney Island Baby (1976) siguieron contando con el beneplácito del público y de los expertos. Sin embargo, con el final de la movida española, su figura fue perdiendo resonancia, a pesar de la publicación regular de sus discos. En los noventa se le pudo ver en películas poéticas como Blue in the Face, de Paul Auster y Wayne Wang, o ¡Tan lejos, tan cerca!, del realizador alemán Win Wenders, largometrajes en donde se escuchaban sus más recientes trabajos. El cambio de milenio trajo a Lou de vuelta a la escena con grandes colaboraciones musicales, llamando la atención de nuevas generaciones. Artistas como The Killers o Damon Albarn se interesaron por la vieja leyenda y le invitaron a participar en los temas Tranquillize y Some kind of nature . El neoyorkino cascarrabias mostraría a su vez en el 2003 un interés por el poeta maldito Edgar Allan Poe al que se acercó en la obra The Raven (2003), su álbum número 31 y uno de sus últimos trabajos vocales junto con el incomprendido Lulu (2011). La meditación y el Tai Chi se volverían actividades esenciales en su último periodo, de hecho, les dedicaría también un disco de música ambiental llamado The Hudson River Wind Meditations . Lamentablemente, los vicios de su juventud le terminaron acarreando serios problemas de salud, desencadenando su fatídica operación. Con su muerte se apaga una mente inquieta, un emblema de Nueva York y un símbolo de la contracultura, adorado por unos y odiado por otros, este animal de rock and roll irrepetible se ha ganado un puesto en el panteón de los más grandes.





