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ESPIONAJE EE.UU.

El espionaje de EE. UU. provoca una pérdida de confianza hacia Obama

Por Selene PisabarroTiempo de lectura3 min
Internacional27-10-2013

El presidente de EE. UU, Barack Obama, vuelve a ser protagonista de una de sus órdenes respecto al espionaje. Esta vez, los afectados son los líderes de los países europeos, que han advertido que esto debilitará las relaciones con EE.UU. Sin embargo, el alto mandatario mantiene que la vigilancia sirve para estar alerta ante un posible ataque terrorista o cibernético. Los expertos aseguran que este tipo de control es totalmente legítimo en el país ya que está en vigor desde que en 2008 lo aprobase el Congreso.

El programa de espionaje de Estados Unidos se llama PRISM y consiste en una red de buzones digitales que almacenan la información que se distribuye por internet a través de las principales empresas como Google, Microsoft o Apple para enviarlas a la NSA (Agencia de Seguridad Nacional). Según ha contado el conocido exempleado de la CIA, Edward Snowden, se trata del mayor sistema de vigilancia masiva de la historia. Se estima que trabajan en él alrededor de 1,4 millones de estadounidenses que forman parte de empresas subcontratadas por el departamento de Defensa del Gobierno. Según el presidente estadounidense, Barack Obama, el objetivo de la CIA es únicamente frenar las amenazas terroristas, la proliferación nuclear y las actividades cibernéticas que pueden perturbar la seguridad. Hay varios puntos clave en los que influye el espionaje: por una parte, está la violación de los derechos personales como la intimidación intelectual, el acceso a datos confidenciales o el desequilibrio de poder entre los que vigilan y los vigilados. El problema deriva en que no sólo pueden tener acceso a esa información los agentes sino también los piratas informáticos. Por otra parte, la Casa Blanca ha advertido de que sólo espían a los extranjeros. Uno de los principales motivos es el terrorismo islámico: Pakistán, Egipto, Jordania, India e Indonesia son los países más controlados así como Alemania, Francia y Alemania debido a que es donde tienen más presencia los musulmanes y los movimientos islamistas en el territorio europeo. Además, se ha corroborado que, hace varios años, EE.UU obtuvo ventajas comerciales sobre Europa o Japón gracias al servicio de vigilancia. Varios expertos en derecho afirman que en EE.UU es totalmente legítimo este tipo de vigilancia, que fue discutido y aprobado por el Congreso en 2008. Además, cuenta con un órgano experto, un tribunal, que se encarga de aprobar las órdenes de recolección de datos. Sin embargo, no opinan lo mismo los países europeos, que han manifestado la importancia de proteger los datos personales y que quieren este episodio no se vuelva a repetir ya que, según ellos, se debe buscar un equilibrio entre la protección de datos y la seguridad internacional. Los líderes europeos han expresado su indignación ante la magnitud del problema de espiar a los socios de EE.UU. y rechazan este tipo de actuaciones que, en vez de unirles, les distancia. A pesar de esto, los mandatarios reconocen que, al mismo tiempo, ellos también vigilan a otros países aunque no cuentan con las mismas posibilidades que los estadounidenses, lo que hace que jueguen en desventaja. El inconveniente ante el que se encuentra EE.UU. es que la credibilidad en el país disminuye, lo que debilita las alianzas con el resto y dificulta la influencia que tienen en la opinión mundial. No es la primera vez que Obama despierta controversias. Hace dos meses, mantuvo a la opinión pública en jaque ante su decisión de atacar inminentemente Siria. Se cuestionó, entonces, cómo le habían podido conceder en el 2011 el Premio Nobel de la Paz cuando acababa de llegar a la Casa Blanca. Finalmente, no se produjo tal ataque debido a que el presidente del régimen sirio, Bashar Al Assad decidió entregar su armamento químico.