PREMIO
Muñoz Molina recibe el Príncipe de Asturias de las Letras
Por David Martin
2 min
Cultura25-10-2013
El novelista jienense Antonio Muñoz Molina ha recibido el Premio Principe de Asturias de las Letras. El Principe de Asturias, Don Felipe de Borbón ha sido el encargado de entregarle este reconocimiento al escritor, que ha recibido el galardón con un discurso reivindicación y no exento de polémica.
Muñoz Molina se ha referido a la labor del escritor que, según él, supone un gran "esfuerzo" y que otorga "una forma inteligible al mundo mediante las palabras", satisfaciendo la necesidad humana de saber y contar historias, siendo reconocido en ocasiones y olvidado en otras. Ha dicho que el oficio de escritor es el más antiguo y que es más útil de lo que se piensa, y "requiere de una inclinación poderosa y un largo aprendizaje". Pero también se puede calificar como incierto, porque "en él, y esta es su segunda singularidad, la experiencia no ofrece ninguna garantía, y puede haber una divergencia escandalosa entre el mérito y el reconocimiento". Al concluir su discurso sobre la profesión que desempeña ha entrado en temas más polémicos, como el desempleo, al que se refirió con palabras muy duras, pero no tanto como cuando se ha referido a la corrupción y a la situación actual: "Tiempos de incertidumbres colectivas tan amargos como estos". "Es difícil hablar de la perseverancia y el gusto del trabajo en un país en el que tantos millones de personas carecen angustiosamente de él", comentó el escritor. En relación con su profesión y España en la actualidad ha dicho: "es casi frívolo divagar sobre la falta de correspondencia entre el mérito y el éxito en literatura en un mundo donde los que trabajan ven menguados sus salarios mientras los más pudientes aumentan obscenamente sus beneficios, en un país asolado por una crisis cuyos responsables quedan impunes mientras sus víctimas no reciben justicia, donde la rectitud y la tarea bien hecha tantas veces cuentan menos que la trampa o la conexión clientelar; un país donde las formas más contemporáneas de demagogia han reverdecido el antiguo desprecio por el trabajo intelectual y conocimiento". Muñoz Molina ha concluido hablando de los aires de libertad que continúan en la actualidad y estaban presentas hace tres décadas, reflejando su pesar por este hecho.





