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FILIPINAS

Al menos 87 muertos en un terremoto en Filipinas

Por Elena PalenciaTiempo de lectura2 min
Sociedad16-10-2013

Un fenómeno natural más que deja en jaque al hombre. Esta vez el encargado de arrasar con la región de Visayas, una zona del centro de Filipinas, ha sido un terremoto de 7,2 grados de magnitud. Tal y como han asegurado fuentes de las fuerzas de seguridad del país, la catástrofe ha dejado a su paso 87 muertos, 77 de ellos en el la isla de Bohol, el epicentro del seísmo, y unos 170 heridos.

Concretamente ahí se han instalado 13 centros de acogida, con una capacidad de 9.000 personas, a pesar de que los afectados son mucho más numerosos que eso. Sólo en esa zona 102.000 familias sufren las consecuencias del desastre natural y, en total, se ha calculado que unas 441.000 requieren ayuda urgente para salir del paso. El movimiento ha comenzado a las 8:12 (hora local) de la madrugada de este martes, cuando los filipinos aprovechaban un día festivo. Según el informe de el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGC), el órgano encargado de registrar la actividad sísmica de todo el mundo, el origen del terremoto se ha ubicado a 56 kilómetros de profundidad y el epicentro a cinco kilómetros de la ciudad de Balilihan, o desde otro punto de vista, a 60 kilómetros de la zona turística de Cebú. Sin embargo, el Instituto de Vulcanología y Sismología de Filipinas (Phivolcs) ha elevado una décima la magnitud y ha situado el origen a 33 kilómetros de profundidad. También ha asegurado que se han registrado hasta 241 réplicas a lo largo de la mañana y que la energía liberada equivaldría a la explosión de 32 bombas atómicas de Hiroshima. En cuanto a la población afectada, han sido miles. Muchos de ellos han preferido no acercarse, y menos adentrarse, en los edificios cercanos al epicentro y han decidido permanecer en la calle o aceptar la ayuda que familiares o amigos les han ofrecido hasta que pasen unas horas y se sientan más seguros. De hecho, se ha notado una fuerte concentración de personas en el interior, que han huido de la zona del terremoto por miedo a que el temblor hubiera causado un tsunami. Según el director ejecutivo de el Consejo Nacional de Gestión y Reducción de Desastres, Eduardo del Rosario, lo que más se necesita en estos momentos es comida preparada y agua, una manera rápida y eficaz de ayudar a los castigados. Respecto a las infraestructuras y edificios, el temblor ha provocado múltiples deslizamientos de tierra y tanto hospitales como carreteras, puentes (un total de 14) o monumentos han sido dañados. Del mismo modo, diez iglesias históricas se han desgastado por causa del seísmo, entre ellas la Basílica Menos del Santo Niño, en Cebú, considerada como el monumento más antiguo de la Iglesia católica apostólica romana del país, datada en el siglo XVI. En esa misma ciudad se ha declarado el estado de calamidad ya que el suministro eléctrico ha desparecido durante varias horas. Además, las clases en una gran parte de los colegios se han suspendido hasta nuevo aviso, que será cuando los ingenieros contratados por el Gobierno confirmen que los niños no corren ningún riesgo volviendo a entrar en los edificios. Por su parte, el Ejército del país se ha sumado a las ayudas gubernamentales y el Ministerio de Bienestar Social y Desarrollo de Filipinas ha declarado que va a crear un fondo de 90 millones de pesos (más de 1,5 millones de euros).