SIRIA
El régimen de Asad, responsable de la muerte de más de 110.000 personas
Por Selene Pisabarro
3 min
Internacional15-09-2013
El régimen de Bassar al-Asad y la guerra civil que mantiene con sus opositores ha tomado un sentido internacional desde el momento en el que Damasco sufrió un ataque con armas químicas en agosto. El conflicto, que estalló hace dos años y medio, parece no tener fin en una cuerda que se tensa cada vez más. Con la llegada del actual mandatario sirio al poder, la represión ha aumentado y, desde el inicio del conflicto, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos ha estimado que 110.371 personas han muerto.
El secretario de Estado norteamericano, John Kerry y el ministro de Exteriores ruso, Sérgei Lavrov, llegaron este sábado a un acuerdo por el cual Siria deberá entregar el arsenal de armas químicas para su destrucción bajo el control internacional. Al-Asad confirmó que el acuerdo entrará en vigor un mes después de que su país se incorpore a la Convención Internacional sobre la Prohibición de Armas Químicas, aunque numerosos expertos creen que es una tarea difícil. Mientras tanto, Obama sostiene que, en caso de que la vía diplomática no llegue a buen cauce, intervendrá militarmente con el apoyo de Francia, Turquía, Arabia Saudí y Australia. La comunidad internacional no habría actuado hasta que el pasado 21 de agosto se produjo un ataque con armas químicas en un barrio de Damasco donde murieron alrededor de 1.300 personas. La ONU envió a una comisión de expertos para investigar si se trataba de tal agresión y, aunque el informe no está listo aún, anuncia que todo apunta a que sí. Por una parte, los fiscales turcos han denunciado que varios grupos de rebeldes sirios trataron de comprar materiales tóxicos, como el gas sarín, para la fabricación de este tipo de armas. Por la otra, Estados Unidos asegura que el régimen de al-Asad es el responsable de las muertes. El dictador se defiende asegurando que él no es el culpable y EEUU está ayudando a que cobren fuerza los grupos terroristas –como él llama a los rebeldes. Las armas químicas están consideradas de destrucción masiva ya que un efectos que produce uno de sus componentes, que es un agente nervioso, es el bloqueo del sistema nervioso, que deriva en ceguera, conjuntivitis, sudoración y asfixia. El gas sarín fue utilizado también en la guerra entre Iraq e Irán en 1988. Otro de los componentes puede ser de agentes pulmonares, que daña el sistema respiratorio y produce la muerte en 24 horas. El origen de un conflicto entre gobierno y oposición En diciembre de 2010, se produjo la primavera árabe en Oriente Medio, una serie de revueltas en las que numerosos países se rebelaron contra los líderes de su régimen para reclamar derechos y establecer la democracia. El primero en derrocar al gobierno fue Túnez (2011), seguido de Egipto (2011), Libia (2011) y Yemen (2012) para que más tarde, Siria hiciera lo mismo pero sin obtener los resultados que deseaba. Así fue como en marzo de 2011, estallaron diferentes protestas -en la capital, Damasco, y otras ciudades sirias- que dieron comienzo a la guerra civil entre las tropas del presidente Bashar al-Asad y la oposición. Los grupos contrarios al mandatario son minoritarios y los forman líderes exiliados del país, islamistas (entre los que se encuentra Al-Qaeda), izquierdistas, nacionalistas o desertores del Ejército. Actualmente, la ciudad de Alepo (en el norte) está tomada por los rebeldes, donde se producen constantes enfrentamientos. En enero de este año, el presidente pretendió negociar con las fuerzas opositoras y establecer un alto al fuego aunque fue rechazado por estos y por las potencias de Occidente. Sin embargo, el descontento entre la población comenzó con el predecesor de Bashar: su padre, Hafez al-Asad, que gobernó de 1970 al 2000 sin permitir que los civiles se manifestaran ni que existieran partidos contrarios a su régimen. Con la llegada del actual mandatario sirio al poder, la represión ha aumentado y, desde el inicio del conflicto, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos ha estimado que 110.371 personas han muerto. Además, la falta de recursos y de alimentos está aumentando considerablemente. Bashar al-Asad no sólo cuenta con el apoyo de los musulmanes, chiitas y las Fuerzas Armadas, sino también con el de Irán –uno de los grandes enemigos de EEUU-, Iraq o Hezbolá –una organización terrorista libanesa- y con el de las grandes potencias Rusia y China.





