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Estados Unidos

Obama opta por la solución diplomática en Siria

Por Adriana RobledoTiempo de lectura2 min
Internacional11-09-2013

“Fui elegido para terminar guerras, no para empezarlas”. Ésa es una de las frases que más se ha repetido interiormente Barack Obama desde que dio el primer paso para atacar Siria. Este cambio de actitud de Obama tiene una lectura negativa desde el punto de vista diplomático. Cuando la postura de Estados Unidos estaba resuelta y marcada, decide cambiar al otro bando. Además, la población americana que le dio, por segunda vez, el voto a Obama no está muy conforme con la actitud que está tomando y le hace colocar su popularidad en mínimos históricos.

Los estadounidenses no quieren más guerras. Después de vivir la de Iraq, una de las más terribles que han tenido que librar, no quieren volver a despedir a sus familiares que se tienen que ir a luchar a tierras lejanas. Obama lo sabía cuando llego a la Casa Blanca y les prometió que les sacaría de allí. Cumplió su palabra. Pero ahora, con el tema de Siria, el mandatario ha vuelto a tomar el mismo camino que tomaron sus antecesores: ir a la guerra. Después de ver como el pueblo americano se puso contra él y le hicieran ver que no querían volver a vivir otra guerra el mandatario ha tomado cuenta de ello y ha reaccionado. Ha descolgado el teléfono y ha llamado al primer ministro inglés, David Cameron, y al jefe del ejecutivo francés, François Hollande. Ahora la posición del presidente de Estados Unidos es la de esperar la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con la que se quiere obligar al régimen de Bachar al Asad a entregar y desmantelar su arsenal químico, una respuesta que puede tardar varios meses en llegar. Obama se ha trasladado este mismo martes al Congreso para comunicar a los senadores de ambos partidos su nueva postura ante el conflicto. Con este cambio la votación que se iba a emprender en el congreso desaparece y quita un gran peso a todos aquellos que tenían que votar pues eran conscientes de que no era una situación fácil por la postura tan radical que había manifestado la población. Para Hollande y Cameron también es un alivio pues se sienten más cómodos con la situación que ahora hay en la ONU ya que saben que Estados Unidos es un aliado fuerte que es mejor tener en su bando. Lo que queda ahora en el aire es cómo afectará esto en Siria donde la guerra civil que vive el país ceunta ya con más de 100.000 muertos y en el entorno de la comunidad internacional que hasta ahora creía que la mejor manera de resolver el conflicto era responder al uso de armas químicas. En Nueva York ya se ha puesto en marcha un plan de resolución en el que forman parte los tres países que estaban a favor de la intervención militar y que ahora pedirán la entrega de las armas químicas para su destrucción, la autorización a un equipo de inspectores internacionales para monitorear ese proceso y la aprobación de medidas de represalia en el caso de que Siria no cumpliese con ese compromiso. Otro de las grandes incógnitas será Rusia que hasta el momento se ha mostrado a favor del régimen sirio. En los próximos días se reunirán los ministros de asuntoes exteriores de Estados Unidos y Rusia.