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Accidente Santiago

Garzón reconoce haber hablado antes del accidente por teléfono

Por Adriana RobledoTiempo de lectura2 min
Sociedad05-09-2013

Ya ha pasado más de un mes en el que 79 personas perdieron la vida. La fatídica curva del norte de España ya ha comprobado las primeras reformas para que no vuelva a ocurrir un suceso como este. El maquinista del tren Alvia que se estrelló el pasado 24 de julio ha vuelto a declarar para enmendar el testimonio del pasado 31 de agosto.

Francisco José Garzón, maquinista del tren accidentado, reconoció ante el instructor de la causa y fiscal haber hablado por teléfono con el interventor antes de que el tren descarrilase. El interlocutor, que también viaja a bordo, y Garzón hablaron sobre la vía que debía tomar la máquina al final del trayecto cuando llegase a Pontedeume, A Coruña. Garzón acudió a completar su declaración después de que este descubriese al examinar los dispositivos electrónicos que la llamada se había emprendido desde un móvil coroporativo de Renfe. A las preguntas del fiscal, el juez y su propia abogada, el maquinista del Alvia aseguró que descolgó el móvil al ver que en la pantalla del dispositivo aparecía el nombre de su supervisor y pensó que se podría tratar de una emergencia a bordo. En esa conversación, que finalizó once segundos antes de que ocurriese la catástrofe, el maquinista ha declarado que no estuvo consultando papeles, algo que niegan los investigadores tras escuchar la caja negra, y charlaron sobre la posibilidad de entrar a la estación de Pontedeume para la que faltaban casi 100 kilómetros, por la vía más próxima al apeadero para facilitar la salida de los pasajeros. Además explicó que podía conducir el tren sin utilizar las manos siempre y cuando la velocidad esté programada. Los investigadores le preguntaron reiteradas veces que por qué la conversación, que sitúan como foco del despiste, se alargó durante casi dos minutos mientras el tren circulaba a 190 kilómetros por hora. El maquinista contestó que se limitó a responder las preguntas que el superior le hacía. Después de colgar la llamada se dio cuenta de que la curva de A Gradeira se le venía encima : ”Cuando yo me doy cuenta de que estoy circulando veo a lo lejos la curva y cojo los dos frenos y hago así [simula la acción de frenado con los dos brazos]. Frenó con el eléctrico y el neumático. El eléctrico es el freno de motores y de neumático es el de las zapatas. Normalmente, para hacer una frenada más suave, frenas con el eléctrico y si te hace falta más, frenas con un poquito del neumático, pero cuando te hace falta mucho, frenas con los dos a tope”. Cuando Antonio Roma, fiscal encargado de la investigación, le preguntó en qué estaba atento mientras mantenía la conversación, Garzón contestó que “En ese momento no vi yo el peligro ni el punto de referencia, porque si lo hubiera visto, evidentemente, primero atiendo a eso y después que le den por el culo al teléfono. Pero no me di cuenta del punto de referencia, no lo vi, no estaba próximo me parecía a mí al punto de referencia, iba relajado a una velocidad correcta que no entrañaba peligro, no sé si influyó en eso [la llamada] o no. No lo sé”.