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Egipto

"Viernes de ira" en Egipto

Por E. GaraguiTiempo de lectura5 min
Internacional16-08-2013

Los seguidores de Mursi habían convocado para este viernes una jornada de protestas, mientras que el Ejército ha aumentado su despliegue en el centro de El Cairo, en previsión de posibles disturbios. La islamista Coalición Nacional de Defensa de la Legitimidad, hizo un llamamiento a sus seguidores para celebrar manifestaciones tras el rezo musulmán. En un comunicado, en la página web de la Hermandad, instó a sus simpatizantes a llevar a cabo concentraciones en varias mezquitas, aunque les habían pedido que lo hicieran sin violencia. Sin embargo, el día de hoy, se ha vuelto a cobrar más de 80 víctimas mortales.

El choque entre partidarios y detractores del depuesto presidente egipcio Mohamed Mursi han continuado este viernes denominado como "viernes de ira". Los disturbios se han producido, principalmente, en el barrio de Ramsés, en el centro de El Cairo. Un ataque a la comisaría de Ezbeqiya, una de las principales de la capital, por parte de los miembros de los Hermanos Musulmanes, se ha saldado con varias muertes. Según una fuente de los servicios de seguridad, los islamistas abrieron fuego contra la sede policial desde el puente 6 de octubre y desde un edificio en construcción. En Alejandría, al menos 10 personas murieron y 100 resultaron heridas en disturbios. La agencia de noticias estatal Mena, que cita una fuente médica de la Administración de Asuntos Sanitarios de la ciudad, señaló que la mayoría de las víctimas presentan impactos de bala y de perdigones. En la localidad de Damieta, en el delta del río Nilo, han fallecido al menos ocho personas; cinco de ellos, partidarios de Mursi. "Estos crímenes ahondan las diferencias, que al principio eran políticas y luego se han profundizado manchándose de sangre", sostuvieron en un comunicado los Hermanos, para quienes "los golpistas han perdido la razón y los valores y principios". La represión, avisaron, "aumentará la insistencia del pueblo para acabar con el sangriento golpe militar". Antes del comienzo de las protestas, el Gobierno advirtió a través de la televisión estatal de que el Ejército y la Policía responderían con firmeza a cualquier violación de la ley. A media tarde, el Gobierno aseguró en una nota que se enfrenta a un "complot terrorista" e hizo un llamamiento a los ciudadanos para la unidad nacional. Aparcados han quedado los planes políticos, las intenciones declaradas por los gobernantes interinos de la nación de reformar la Constitución y convocar elecciones legislativas y presidenciales. Los islamistas sienten que les han arrebatado el poder que ganaron de forma legítima. Protestaron durante semanas contenidos en dos campamentos en El Cairo, erradicados y aplastados por las fuerzas armadas el pasado miércoles. Ahora, ante la represión del Gobierno, han extendido su protesta a todo el país. “Las cosas han cambiado, esto es una historia completamente diferente. Nuestras marchas son cada vez más grandes, tenemos el apoyo cada vez de más gente”, dijo ayer Gehad el Haddad, portavoz de los Hermanos Musulmanes. “Y que no quede duda de que vamos a mantenernos en las calles, que no vamos a desaparecer, que no nos van a acallar al menos que nos maten a todos. Seguiremos protestando hasta que se reinstaure en el poder al presidente Mohamed Mursi, al que eligieron las urnas, hasta que el Ejército vuelva a sus barracones y Egipto vuelva al proceso democrático”. En previsión de estos disturbios, el ejército reforzó su presencia en el centro de El Cairo, sobre todo, en las inmediaciones de la plaza Tahrir y en los puentes sobre el río Nilo, horas antes de las manifestaciones. Según pudo constatar la agencia Efe, todas las calles que acceden a Tahrir han sido cortadas por los militares, que han enviado a la zona carros blindados de refuerzos. Los soldados también impiden la circulación en algunos de los puentes, aunque en uno de los principales de la capital, el de 6 de octubre, han dejado un carril operativo. Ayer, la organización «Tamarrud», instigadora de las protestas previas al golpe de estado que depuso al islamista Mohamed Mursi, alentó a los ciudadanos a formar comités populares para proteger las calles y los templos religiosos. En declaraciones a la televisión estatal, uno de los dirigentes del grupo, Mahmud Badr, consideró que «hay un peligro grande para el pueblo egipcio», por lo que animó a los ciudadanos a salir a las calles en comités populares a partir de mañana. Por su parte, el representante egipcio en la ONU, Moataz Jalil, ha rechazado cualquier tipo de intervención extranjera en el país norteafricano, asegurando que la situación en El Cairo no representa una amenaza a la paz y la seguridad mundial. En un comunicado remitido por la Embajada de Egipto en Madrid, Jalil ha reiterado al vicesecretario general de la organización, Jan Eliasson, el compromiso del Gobierno de actuar con contención para proteger las vidas de los egipcios y devolver la seguridad al territorio lo antes posible. «La sociedad egipcia se enfrenta a actos violentos de extremistas que deben ser respondidos», aseguró Jalil, añadiendo que todos los partidos que rechacen la violencia son bienvenidos a participar en la escena política. El rey de Arabia Saudí, Abdulá bin Abdelaziz, también ha negado cualquier intervención extranjera en los asuntos internos de Egipto por «atizar el fuego de la discordia» y mostró su apoyo a la lucha de los egipcios «contra el terrorismo». «Egipto es capaz de superar la crisis», apuntó el monarca en un comunicado. El rey Abdalá destacó que «quienes intervienen deben volver a la razón». Además de manifestar su «tristeza» por lo que sucede en Egipto, que calificó de «segunda patria» de Arabia Saudí, el monarca consideró que actualmente existe un «intento fracasado de golpear la unidad de Egipto». Asimismo, la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, ha indicado que la responsabilidad de la tragedia en Egipto pesa sobre el Gobierno interino, nombrado por el Ejército tras la expulsión de Mursi del poder, así como la falta de un liderazgo político más amplio en el país. Ashton ha citado a los dirigentes de la UE para debatir y coordinar las medidas apropiadas a tomar para solucionar la actual situación. De otro lado, Alemania ha elevado su alerta de viaje a Egipto para incluir también los centros turísticos de la región del Mar Rojo que hasta ahora habían estado excluidos, según ha confirmado un portavoz del Ministerio de Exterior. Hasta ahora, el Ministerio sólo había recomendado aumentar la precaución en los viajes a los centros turísticos de la región, pero no estaban incluidos en la alerta. El Gobierno español expresaba este viernes a la Embajada de Egipto su condena por la violencia que está teniendo lugar en ese país y le ha reclamado que se contenga a las fuerzas de seguridad como paso previo para frenar la escalada de tensión, ha informado el Ministerio de exteriores en un comunicado.