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FIESTAS

Los madrileños reciben con entusiasmo a la Paloma

Por Inés López CórdobaTiempo de lectura2 min
Cultura16-08-2013

La necesidad de unos días de descanso entre las jornadas calurosas y agotadoras de agosto era imprescindible. Las fiestas de la Virgen de la Paloma llegaron la noche del martes, mezcladas con ilusión y con grandes cantidades de gente entre las zonas protagonistas, como fue la calle Bailén. Los puestos de comida y los bares, así como con una amplia variedad de puestos ambulantes, ofrecieron lo mejor de sí mismos haciendo que las personas se vincularan verdaderamente para honrar a la Paloma.

Desde el final de la tarde del martes la zona conocida como las vistillas empezó a tener la influencia y la popularidad que tantos años atrás ha venido arrastrando. Aunque las altas temperaturas en la comunidad madrileña no dejan de cesar no impide que se formen las típicas masas y aglomeraciones de gente. Esta festividad no solo reúne a jóvenes sino atrae a todo tipo de edades puesto que una parte muy importante es el tradicional ‘Madrid de las Verbenas’. Los trajes tradicionales llamado también la ropa castiza vuelve a salir del recuerdo para ver así a los chulapos y goyescas andando por las calles de la capital. El entorno se prepara a su favor adecuando música, bares que montan sus barras al aire libre, decoración y generalmente, un ambiente festivo. Entre la popular y destacada programación de las fiestas de la Virgen de la Paloma, a la que asisten sobre todo gente joven y con una intención festiva de todo tipos de estilos, hay que destacar los conciertos al aire libre y buen ambiente con los grupos como Efecto Pasillo o La Unión, que han llenado y llenarán el resto de los días de fiesta. Pero por otro lado, aparte de la faceta de celebración y fiesta esta fecha es ante todo, desde sus inicios en el siglo XVIII, concretamente en 1797, católica y con un fin religioso. Sus comienzos se pueden relacionar a partir de la reunión y acuerdo de un grupo de vecinos de un barrio madrileño al considerar la ofrenda a la Virgen de la Paloma. La imagen de la Virgen de La Paloma que Isabel Tintero en 1790 colocó en el portal de su casa conquistó el corazón de los vecinos que se acercaban a ella para pedirle curaciones, encomendar a los niños y pedir protección para las mujeres que esperaban un hijo. A este acontecimiento acuden grandes personalidades políticas de Madrid y del entorno, como la alcaldesa Ana Botella, aunque en esta ocasión ha fallado a esta cita a la que suele acudir el primer edil de la ciudad.