Egipto
Egipto, en estado de emergencia
Por E. Garagui
4 min
España14-08-2013
El Gobierno egipcio decretó este miércoles el estado de emergencia y el toque de queda, en un intento de impedir que el caos se extienda por el país, escenario de violentos disturbios especialmente sangrientos en las provincias de Al Fayum (al sur de El Cairo), Beheira y Daqahiliya (norte), en Suez (noreste), Luxor y Qena (sur), y Alejandría (norte). Los enfrentamientos han dejado más de 270 fallecidos y 2000 heridos entre los que se incluyen 43 policías y 2 periodistas. El mayor número de víctimas mortales se registró en la plaza de Rabea al Adauiya, escenario de una de las acampadas desmanteladas.
La jornada de este miércoles será recordada como una de las más sangrientas en Egipto. El violento desalojo de los campamentos de protesta para exigir la restitución del depuesto presidente islamista Mohamed Mursi y los disturbios posteriores dejaron este miércoles al menos 278 muertos en Egipto, en una acción que generó condena internacional y la renuncia del vicepresidente Mohamed El Baradei. Además, el presidente de transición egipcio, Adli Mansur, decretó el estado de emergencia en todo el país por un mes a partir de las 18.00 horas de este miércoles. La medida permite que se realicen redadas y detenciones sin una orden judicial. Al amanecer, las fuerzas de seguridad irrumpieron en las concentraciones de Rabaa al Adauiya y de la plaza de Al Nahda, tratando de dispersar a los congregados con gases lacrimógenos. “Tiraron las lonas de la tienda de campaña. Había policías y soldados. Dispararon gases lacrimógenos a los niños”, aseguró Saleh Abdulaziz, un maestro de 39 años tapándose una herida sangrante en la frente. Los seguidores de Mohamed Mursi habían tardado un mes y medio en levantar una ciudad improvisada en el barrio de Ciudad Naser, con tiendas de campaña, ambulatorios, aseos y puestos ambulantes. Las fuerzas de seguridad egipcias redujeron en pocas horas todo a escombros con fuego, gases lacrimógenos y excavadoras. Poco después de las 19.30 horas, las fuerzas de seguridad egipcias aseguraban tener las dos plazas conflictivas "totalmente controladas". Además, han informado que han detenido a ocho dirigentes de los Hermanos Musulmanes cerca de la plaza de Rabea al Adauiya. Entre los arrestados figuran el vicepresidente del Partido Libertad y Justicia, brazo político de la cofradía, Essam al Arian, y el clérigo Safuat el Hegazy. Tras esto, al menos 278 personas han muerto y 2.000 han resultado heridos en distintos puntos del país, según las últimas cifras del Ministerio de Sanidad. El responsable del departamento de Primeros Auxilios, Mohamed Sultan, explicó que hay víctimas que presentan heridas de bala o de perdigones. Ante este panorama, la Presidencia, con el visto bueno del Consejo de Ministros, decretó el estado de emergencia durante un mes por el "peligro" que se cierne sobre "la seguridad y el orden en los territorios del país". El estado de emergencia ya estuvo en vigor en Egipto con la excusa de la lucha contra el terrorismo desde 1981 hasta mayo de 2012, cuando decidió no renovarlo la junta militar que gobernó el país desde el derrocamiento de Hosni Mubarak (1981-2011) hasta la ascensión de Mursi al poder en junio del año pasado. El Gobierno también ha resuelto imponer el toque de queda por tiempo indefinido desde las 19.00 a las 06.00 hora local en 14 de las 27 provincias, entre ellas El Cairo y Giza. Aun así, el Ejecutivo decidió retrasar este miércoles el inicio del toque de queda por dos horas para dar la oportunidad a la población de que regrese a sus hogares. Durante el anuncio, difundido mediante un comunicado a través de la televisión estatal, el presidente interino ha encargado a las fuerzas armadas, con la ayuda de la policía, adoptar las "medidas necesarias" ante esta situación. "El Estado tiene que hacerse respetar y debe impedir que los derechos de los ciudadanos sean agredidos por otros", agregó el jefe de Gobierno. Los graves incidentes de hoy ya han tenido consecuencias políticas. Una de ellas, la dimisión del vicepresidente de Relaciones Internacionales, Mohamed el Baradei. En una carta dirigida al presidente interino, Adli Mansur, El Baradei justificó su renuncia con no sentirse capaz de asumir la responsabilidad de decisiones con las que no está de acuerdo y de las que teme sus consecuencias. Por su parte, el partido Al Nur, el mayor de la corriente salafista egipcia, pidió a todas las fuerzas políticas que encuentren una solución pacífica a la crisis. Debido a la situación de seguridad, los bancos y la Bolsa egipcia no abrirán mañana sus puertas, mientras que algunos lugares turísticos como las Pirámides de Giza y el Museo Egipcio de El Cairo estuvieron cerrados durante esta jornada. Por otro lado la Casa Blanca ha condenado la violencia contra los manifestantes así como el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, quien ha lamentado que las autoridades «hayan elegido la fuerza para responder a las manifestaciones». Por su parte, la UE ha reclamado contención a todas las partes en Egipto y ha considerado «extremadamente preocupantes» las informaciones sobre víctimas en el desalojo de las acampadas. La organización humanitaria Amnistía Internacional (AI) ha pedido a las fuerzas de seguridad egipcias que den «con urgencia» los pasos necesarios para evitar nuevos «derramamientos de sangre» en el país.





