Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

Egipto

El Gobierno egipcio pretende desalojar los campamentos de apoyo a Mursi

Por E. GaraguiTiempo de lectura2 min
Internacional12-08-2013

El Gobierno egipcio decidió este lunes comenzar a adoptar "todas las medidas necesarias" para poner fin a las acampadas de los islamistas en El Cairo, al considerar que suponen "un peligro para la seguridad nacional y la paz social". El argumento de las autoridades es que la violencia y el terrorismo amenazan con derrumbar el país. La ministra de Información, Dorreya Sharafedin, dijo, tras una reunión del Ejecutivo, que la decisión fue tomada basándose en "la gran autorización del pueblo en el trato con el terrorismo y la violencia".

El cerco físico y político a los Hermanos Musulmanes y a quienes los apoyan no deja de estrecharse. Sin embargo se mantienen en su pulso con el Gobierno interino. A las marchas que se realizaban ayer domingo en varios puntos de El Cairo, les ha seguido las convocadas para la jornada de este lunes. Los simpatizantes del expresidente no tienen esperanzas en la mediación anunciada por la mezquita de Al Azhar. Sostienen que lo único que están dispuestos a aceptar es la vuelta de Mohamed Morsi a la presidencia. El pasado 27 de julio, el titular del Interior, Mohamed Ibrahim, afirmó que se preparaban para desmantelar "muy pronto" las acampadas de los seguidores de Mursi. Por ello, el Ejecutivo señaló que ha pedido al Ministerio del Interior que adopte las medidas necesarias para "cumplir con la Constitución y la ley". En el comunicado leído por la ministra de Información, Dorreya Sharafedin, el Gabinete asegura que la continuación de "la peligrosa situación" derivada de dichas protestas ha llegado a ser "algo inaceptable". La primera fase de la operación ya ha sido puesta en marcha y consiste en establecer un cerco policial para impedir la entrada de personas y víveres a las acampadas. El asedio durará aproximadamente tres días y, de no tener efecto, daría lugar a una segunda fase cuyos detalles aún no han sido revelados. Sin embargo el vicepresidente de Asuntos Exteriores, Mohamed El Baradei, ha pedido calma a sus compañeros de gabinete, proponiendo una solución alternativa: que se deje a los concentrados seguir con sus reivindicaciones hasta que ellos mismos se desacrediten ante la opinión pública egipcia. En palabras del Premio Nobel de la Paz, los Hermanos Musulmanes y sus simpatizantes están perdiendo apoyos, día tras día, y uno o dos meses más de protestas acelerarían ese supuesto desgaste. Por otro lado, Ibrahim ya anunció era importante preparar la operación para que no hubiera "muchos daños" y para contar con "una cobertura jurídica, con las denuncias de los vecinos" de Rabea al Adauiya y Al Nahda, donde se asientan las principales acampadas. Fuentes de seguridad revelaron esta semana que se pretendía haber disuelto ya por la fuerza las acampadas de los islamistas, pero que la visita de la jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, habría frenado estos planes. Ashton abandonó El Cairo, el pasado domingo, tras reunirse por un lado con las autoridades egipcias y por otro con representantes de los Hermanos Musulmanes y con el mismo Mursi, que se encuentra retenido por el Ejército desde su derrocamiento. A esto se suma el anuncio, este lunes, de la renovación por otros quince días la detención preventiva del expresidente, por orden de la Justicia egipcia, según han informado a la agencia Efe fuentes judiciales. La medida cautelar ha sido prolongada para investigar las acusaciones de supuestos vínculos con el grupo palestino Hamás para perpetrar «acciones enemigas contra el país», entre otras.