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Salud

Detallan las causas de la diferente duración de los embarazos

Por E. GaraguiTiempo de lectura2 min
Sociedad07-08-2013

Aunque ya hace tiempo que se sabe que lo de los nueve meses de duración del embarazo es un mito, hasta la fecha sigue sin poderse afirmar con precisión cuándo va a dar a luz una mujer. De hecho, se sabe que sólo el 4% de las mujeres da a luz cuando han pasado exactamente 40 semanas y sólo el 70% lo hace dentro de los 10 días anteriores o posteriores a la fecha prevista. El estudio, publicado en la revista "Human Reproduction", tiene una importante implicación práctica. Hasta ahora, el ginecólogo decide intervenir 'artificialmente' cuando el parto se ha retrasado demasiado. Sin embargo, este estudio demuestra que ese 'demasiado' puede ser normal.

"¿Cuánto puede variar la duración de la gestación humana?". Para resolver esta cuestión, los investigadores del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de EEUU (NIEHS) llevaron a cabo una investigación para además responder a una segunda cuestión: "¿Las variaciones hormonales que se registran en las primeras etapas del embarazo están relacionadas con dicha duración?". El estudio, publicado en la revista 'Human Reproduction', revista líder en su campo, no solo confirma lo que ya se sabía, sino que pone números a este desconocimiento. En concreto, las fecha de parto entre embarazos naturales pueden variar hasta en 37 días, más de un mes de diferencia. Para ello, utilizaron a las participantes del Estudio del Embarazo Precoz, un análisis prospectivo de una cohorte de 125 mujeres que, entre 1982 y 1985, dejaron de tomar anticonceptivos para quedarse embarazadas. La primera, la increíble variabilidad de la duración de los embarazos. "Poner el énfasis en una fecha de parto puede hacer parecer la duración de una gestación más predecible de lo que es en realidad. Nuestros resultados sugieren que dicha duración es muy variable incluso en embarazos sanos", explica la epidemióloga Anne Marie Jukic. Además, el estudio afirma que las mujeres más mayores, eran más proclives a dar a luz más tarde. De hecho, cada año de edad de la madre añadía un día a la fecha de parto. También las participantes que habían pesado más en su propio nacimiento eran más proclives a los embarazos largos. Por cada 100 gramos más que hubiera pesado la madre al nacer se retrasaba en un día la fecha prevista del parto. Otro factor predictivo eran los embarazos anteriores. Si estos habían sido largos, era más posible que los siguientes también los fueran. Aunque Jukic y sus colaboradores reconocen las debilidades del estudio, sobre todo el pequeño tamaño de la muestra y el hecho de que se tratara de mujeres que estaban intentando concebir específicamente y en las que, por lo tanto, había poco consumo de tabaco, sí se ven con fuerza para concluir que la variabilidad de la duración del embarazo es mucho mayor de lo que se pensaba hasta ahora y que los eventos hormonales que suceden al principio del mismo pueden ser clave a la hora de poner fecha a la esperada llegada del bebé. "Nos sorprendieron un poco los 37 días de diferencia de parto que puede haber entre embarazos de los que se conoce perfectamente la fecha de ovulación. Hasta ahora, esta variación se había atribuido a errores en la determinación de la edad gestacional, pero nuestro estudio lo descarta. Es fascinante", apunta la autora. Por último, la epidemióloga recuerda que la idea del parto de nueve meses viene ya desde la Biblia, que atribuyó esa duración al embarazo del mismísimo Jesucristo. "La idea es muy vieja, pero muy pocos datos modernos han podido modificarla hasta ahora", concluye.