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IRÁN

Rohaní dice no a las sanciones y sí al diálogo

Por Alba P. HuertasTiempo de lectura3 min
Internacional05-08-2013

El pasado domingo Hasan Rohaní, el nuevo presidente de Irán, juró su cargo frente al Parlamento y presentó a su nuevo Gobierno. El pasado junio Rohaní ganó las elecciones y con ello se puso fin al gobierno de ocho años de Mahmud Ahmadineyad que estuvo plagado de tensiones internacionales especialmente por su programa nuclear. Desde que Rohaní salió elegido ha prometido mayor transparencia en cuanto al programa nuclear pero se ha mostrado contrario a las sanciones internacionales que a su juicio han paralizado la economía iraní.

En su discurso de media hora aseguró que “mi Gobierno va a hacer todo lo posible para fomentar la confianza entre Irán y el resto de los países del mundo”. Durante su discurso se mostró dispuesto a dialogar con el resto de países pero en ni un solo momento mencionó la palabra “nuclear”. A su nombramiento como presidente acudieron medio centenar de representantes de países, diez de ellos presidentes, varios vicepresidentes y primeros ministros y el ex jefe de la diplomacia europea, Javier Solana. Esta invitación ha sido recibida como una nueva política exterior que fomenta el diálogo. Rohaní declaró que “si quieren la respuesta adecuada (a la crisis nuclear), no utilicen el lenguaje de las sanciones, sino el del respeto” y añadió que “quiero enfatizar que nunca hemos buscado la guerra con ningún país del mundo”. De esta manera, el nuevo presidente iraní trata de calmar los temores de Israel ante la posibilidad de que Irán adquiera una bomba atómica. Pero recalcó que los iraníes no están de rodillas ni dispuestos a ser humillados: “a Irán no se le puede someter con sanciones o con la amenaza de la guerra”. Durante su discurso también hizo referencia a un Gobierno que respete los derechos y libertades de los ciudadanas, algo que provocó el aplauso de los funcionarios, periodistas, técnicos y demás personas presentes. Uno de los embajadores europeos dijo que “ahora hace falta que los hechos confirmen las intenciones” ya que todos los extranjeros presentes acogieron gratamente el discurso de Rohaní. Rohaní también habló de “la necesidad de establecer un delicado equilibrio entre los ideales y las realidades, poner los intereses nacionales por encima de los partidistas, alcanzar un consenso nacional y el Estado de derecho”. A pesar de la moderación de muchos asuntos desde su elección, mil militares y cargos reformistas siguen en prisión, los que han salido no han recuperado sus puestos de trabajo y siguen siendo vigilados por las fuerzas de seguridad que pueden volverlos a meter en la cárcel. A pesar de no hablar directamente sobre el programa nuclear sí que estuvo presente a la hora de hablar de la dañada economía iraní y de las relaciones internacionales tan perjudicadas actualmente especialmente por las sanciones impuestas por Occidente. Dichas sanciones han reducido las exportaciones de petróleo, la principal fuente de ingresos del país. Los observadores políticos aseguran que el éxito de Rohaní depende del consenso de los dirigentes iraníes en cuanto al programa nuclear, además de las conversaciones con las potencias que ven su programa nuclear como una amenaza militar. El politólogo y profesor de la Universidad de Teherán, Sadeq Zibakalam, asegura que “no veo motivo por el que no vaya a poder cumplir sus promesas. Las políticas radicales de los últimos ocho años no han satisfecho a los votantes. Por supuesto, (los radicales) intentarán boicotear los esfuerzos de reforma, pero dado el estado de la economía tendrán que aceptar algunos cambios”. Además coincide con Rohaní en que las sanciones son el mayor problema que no dejará a Irán llegar a un entendimiento ni con EE.UU ni con Europa. Mientras el economista Saeed Laylaz dice que lo principal es recomponer la “fractura política” y tras ello se podrá logar la solución de la economía. Respecto a los reformistas encarcelados opina que su liberación sería un gesto simbólico para la reconciliación nacional. Desde luego Rohaní no lo tendrá fácil a la hora de las reformas ya que tendrá que juntar a los moderados y conservadores para que le apoyen. De momento el presidente del Parlamento, el jefe del poder judicial, los hermanos Ali y Sadeq Lariyaní, le ofrecieron su respaldo pero la lista de su Gobierno tendrá que ser ratificada en la Cámara.