Crisis económica
La economía española crecerá en el tercer trimestre de este año
Por E. Garagui
2 min
Economía09-07-2013
Después de hacer un repaso de la nueva normativa de reforzamiento de capital de los bancos aprobada hace pocos días y conocida como Basilea III, el máximo responsable del supervisor bancario, Luis María Linde, ha dejado claro que las entidades deben estar orientadas "principalmente a la prestación de servicios a su clientela". Además ha advertido que la regulación aplicada al sistema financiero "debe imponer requisitos más estrictos a las actividades más arriesgadas". "Debería establecerse una distinción clara" entre unas entidades financieras y otras, ha declarado Linde.
Este martes se ha celebrado jornada financiera organizada por Expansión y KPMG, donde el gobernador del Banco de España se ha mostrado se ha mostrado optimista hoy respecto a la posibilidad de que la suavización del impacto de la nueva regulación internacional sobre los activos fiscales diferidos en los recursos de capital se resuelva favorablemente para la banca española. Por su parte el ministerio de Economía ha declarado que en el tercer trimestre de este año "podríamos estar en torno a cero o incluso con una tasa positiva". Tras la conferencia Linde comparecía antes los medios respondiendo así a una pregunta sobre los activos fiscales diferidos: "Es una cuestión que se está discutiendo entre el Ministerio de Economía, Hacienda, el Banco de España y las entidades. Yo tengo esperanzas". "Es un tema muy técnico y complejo pero no tiene por qué tener una influencia en la deuda pública", agregó el gobernador del Banco de España. Linde aprovechó la ocasión para reconocer que si no se mantiene la cooperación internacional en materia de regulación financiera, "correríamos el riesgo de retroceder en el grado de integración de los sistemas financieros". Y advirtió que, de no ser así, podría ser una consecuencia muy negativa para la crisis española. El número dos del ministerio de Economía, ha afirmado que "lo peor de la crisis lo hemos dejado atrás" pero que "aún queda un largo camino por recorrer". Por ello admite que "los esfuerzos fiscales deben seguir siendo los mismos". Por su parte la banca española está tratando de negociar con las autoridades nacionales para que no le resten de su base de capital de máxima calidad unos impuestos fiscales diferidos de entre 40.000 millones y 50.000 millones de euros. Los activos fiscales son una especie de colchón que tiene la banca con el Ministerio de Hacienda de modo que puedan pagar menos impuestos en el futuro cuando generen los suficientes beneficios para compensar las pérdidas sufridas en el saneamiento de sus carteras. Sin embargo el gran problema es que las nuevas normas de Basilea que se avecinan consideran que los impuestos fiscales diferidos restan o deducen el capital de primera calidad, lo que colocaría a la banca española en una situación comprometida. Con respecto y sobre la venta de las entidades nacionalizadas, Jiménez Latorre ha insistido en que se buscará la máxima rentabilidad y que para ello se aprovecharán las oportunidades del mercado, por lo que se harán cuando haya "apetito" por parte de los inversores.





