CONSEJO EUROPEO
Alemania, pieza clave para la unión bancaria en la UE
Por Natalia Méndez Aparicio
4 min
España30-06-2013
El Consejo Europeo en Bruselas tenía como tema principal la política económica, prestando mayor atención a los estragos que ha provocado la crisis en el paro juvenil, alarmante en países como España y Grecia. Las decisiones que se han acordado recogían el presupuesto para el período entre 2014 y 2020, aunque en cierta medida, muchas de ellas se han ido pactando desde hace tiempo. Asimismo, otro de los temas tratados fue la posible unión bancaria de los países integrantes de la Unión. Sin embargo, Merkel es reacia a este tema y no le conviene posicionarse a favor antes de las elecciones de su país.
Uno de los objetivos esenciales de las reuniones que se han convocado esta semana era confirmar el presupuesto para los dos próximos años. Una decisión que se ha hecho esperar, ya que la Eurocámara rechazó en febrero un posible presupuesto por ser insuficiente para solucionar los problemas económicos del continente. La alerta para concretar cuanto antes los fondos que se destinarán a los países saltó al descubrir que existían miembros de la Unión con un paro juvenil superior al 50%, entre ellos España, por lo que se exigía una cantidad más flexible. Tras los dos días en los que ha concurrido el Consejo Europeo, se ha decidido que la cantidad sea de 960.000 millones de euros para los próximos siete años, una cifra que no ha agradado a todos debido a que se esperaba más, pero la crisis no ha permitido aportar una mayor cuantía. Del total de esta cifra, 6.000 millones irán destinados a fomentar mayor empleo juvenil, mediante medidas de apoyo a jóvenes desempleados durante 2014 y 2015. España, que es uno de los países más afectados por la crisis, recibirá 1.900 millones de euros. Esto supondría alrededor de mil euros para el próximo año y otros mil para el siguiente para cada uno de los 945.000 desempleados españoles que se encuentran en la franja de edad de la tasa juvenil. Otra gran parte del presupuesto estipulado se destinará a las Pymes. Los estímulos para ayudar a las pequeñas y medianas empresas se ha hecho de rogar y, a pesar de las reuniones del jueves y del viernes, los préstamos no significan una aportación abundante. Aún así, ha sido uno de los asuntos más importantes del Consejo Europeo y con un porcentaje considerable del presupuesto total. Las negociaciones sobre las ayudas se llevan realizando desde hace meses, ya que muchos políticos opinan que los emprendedores son los que garantizan el desarrollo económico de los países miembros. Los Veintisiete también debatieron acerca de los rescates bancarios. En los últimos años, se han sucedido diferentes países de la unión que han precisado de un rescate económico, como Grecia, Chipre, Irlanda y Portugal, además de los rescates a diferentes bancos y cajas de ahorro, siendo un ejemplo reciente en España el rescate a Bankia. La fórmula por la que han optado los ministros de Economía de cada país busca que en próximos rescates bancarios que se den en la Eurozona paguen en primer lugar los accionistas y no los contribuyentes. Una idea que se lleva sopesando desde hacía ya tiempo, ya que el dinero para ayudar a las entidades bancarias salía del bolsillo de los ciudadanos. Un claro ejemplo es el del rescate al Chipre. En el mes de marzo, surgió un fenómeno denominado corralito, con el cual se bloquearon los depósitos bancarios y se cerraron los bancos tras anunciar la petición de rescate para el país mediterráneo, cuyo objetivo era evitar que la población retirase el dinero de las cuentas, ya que se planteó la opción de pagar las devoluciones del rescate con los ahorros de los chipriotas. Una idea similar se está evaluando en España, ya que el Gobierno pretende considerar ricos a los ahorradores de clase media que tengan en su cuenta corriente más de 100.000 euros. Por estos motivos, entre otros, la Unión Europea trata de buscar soluciones efectivas para evitar obligar a los ahorradores a dar el dinero que han preservado. Sin embargo, muchos de los temas tratados en esta cumbre han sufrido bastantes retrasos y, por el momento, no hay demasiadas soluciones definitivas. Una de las principales causas por las que se ha dado esta situación son las objeciones de algunos de los países miembros más poderosos, entre ellos Alemania, cuyas próximas elecciones suponen un punto más a tener en cuenta a la hora de tomar decisiones respecto a la Unión Europea. Francia y Alemania han adoptado iniciativas a principios de año para prevenir el paro juvenil sin contar con la ayuda de Bruselas, lo que ha ocasionado el descontento de la Comisión Europea. Por su parte, Angela Merkel se ha mostrado negativa respecto a la ayuda que ha estipulado el Consejo Europeo para intentar frenar el paro juvenil. Sobre España, la canciller alemana ha comentado que "hay aproximadamente un millón de jóvenes desempleados". "No es tan fácil decir que en breve podremos ofrecer a cada uno un puesto de trabajo”, afirma. Ante el pesimismo de Alemania, se encuentran países que ven esencial zanjar con las negociaciones y dar una respuesta a los temas debatidos durante los últimos años. François Hollande opina que "los países deben ir más lejos y más rápido" y el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, definía la unión bancaria como "gran prioridad" de la jornada del viernes, pese a que Alemania había intentado evitar llamarla con ese término en las conclusiones, según ha asegurado el primer ministro italiano, Enrico Letta. A pesar de los acuerdos, las elecciones generales alemanas serán el 22 de septiembre y en el programa que ha presentado Angela Merkel no se contemplan subidas de impuestos, cuando bastantes países de la Unión Europea están haciendo esfuerzos para evitar que caiga la economía. La canciller alemana, con la esperanza de ser reelegida, exige a Europa mejoras en la educación, ciencia, infraestructuras y ayudas a familias y aclara: "con nosotros (los alemanes) no habrá un aumento de los impuestos".





