COPA CONFEDERACIONES
Turno de disfrute para Uruguay
Por Rubén Gallardo
3 min
Deportes24-06-2013
La fase de grupos acababa y Uruguay necesitaba ganar y esperar a que no lo hiciese Nigeria frente a España. La selección celeste no se conformó con la victoria y goleó a la débil Tahití, que aunque no ha hecho ni un solo gol en el torneo, se ha llevado las mayores ovaciones de este grupo B de la Copa Confederaciones. Una competición que espera ansiosa el comienzo de la fase final con unas semifinales que enfrentarán a los uruguayos frente a la selección de Brasil que acabó como primera de su grupo.
El último partido de Uruguay y de Tahití en la fase de grupos parecía previamente lo que se confirmó al final de los 90 minutos reglamentarios, un trámite antes de semifinales. Los tahitianos no pudieron hacer sombra a una selección uruguaya cargada de futbolistas de un nivel muy distante del nivel de la selección oceánica. Los aficionados todavía estaban llegando a sus butacas cuando los celestes, con prisas por sentenciar el partido, hacían el primer gol del partido, obra de Abel Hernández tras rematar de cabeza un saque de esquina que había rematado previamente otro jugador sudamericano. La lata se abría y las pocas esperanzas que albergaban sus rivales de llevarse la victoria se desvanecían tan pronto como llegaba el segundo gol y casi seguidamente el tercero, de nuevo Hernández y Diego Pérez abultaban un resultado que se empezaba a hinchar como las colchonetas en el recién estrenado verano español. Los minutos pasaban y el partido era más que un trámite, parecía un entrenamiento más donde Tahití no era más que el sparring de Uruguay. El descanso se acercaba pero Hernández no se conformaba con los dos goles que llevaba anotados y quiso hacer su personal hat-trick antes del pitido. Cuatro a cero al descanso y la sensación de que los siguientes 45 minutos sobraban, que solo servirían para hacer más daño a la ya herida Tahití. Así fue, los de Tahití, que no han presentado nivel para una competición así, empezaron a notar el cansancio físico, el colmo de males para una selección que veía cómo sus rivales se paseaban una y otra vez por su área. Ellos llegaban en escasas ocasiones y sin crear peligro alguno. Así Nicolás Lodeiro marcaba el quinto ante la pasividad defensiva de sus rivales y ya en el minuto 60 el marcador reflejaba un cinco a cero que no se quería quedar en eso. No, no quería y de penalti, otra vez Hernández marcaba su cuarto tanto para emular a Fernando Torres. El partido seguía siendo un baile, un baile entre un bailarín profesional y un aprendiz que no podía seguir sus pasos. El espectáculo se había perdido hacía ya muchos minutos, justo en el momento en el que la emoción solo residía en cuantos goles podrían marcar los celestes. Pero las grandes estrellas de los equipos siempre quieren dejar su sello en cualquier partido y Luis Suárez llevaba jugando desde el inicio y no encontraba su gol. Hasta el minuto 82, en ese momento del encuentro, un lanzamiento desde fuera del área y pegado al palo del delantero, reflejaba el número siete en el electrónico. Y antes de que acabara el tiempo reglamentario, de nuevo el jugador del Liverpool, marcaba y dejaba el resultado en el marcador final de ocho a cero. Una dura losa para la selección de Tahití que se tomó el mero hecho de su participación como una fiesta y agradeció a Brasil con una pancarta el cariño recibido. Por su parte los uruguayos ya afilan sus dientes y enseñan sus garras para enfrentarse a Brasil en las semifinales de un torneo que entra en su fase final.





