CONSUMO
España, el tercer país de la UE que detecta más productos peligrosos
Por Vera Cid
2 min
Economía16-05-2012
Según el informe anual del sistema europeo de alerta rápida (RAPEX) publicado por la Comisión, España es el tercer país de la Unión Europea que detectó y retiró del mercado un mayor número de productos no alimentarios peligrosos para la salud o la seguridad (un total de 199, el 10 por ciento del total) el año pasado. En 2012 detectaron en la UE un total de 2.278 productos peligrosos, cifra que supone un aumento del 26 por ciento respecto al año anterior.
Por delante de España sólo están Hungría (294 notificaciones, el 15 por ciento) y Bulgaria (271, el 14 por ciento) y por detrás se sitúan Alemania (167, el 9 por ciento) y Reino Unido (146, el 8 por ciento). Entre estos cinco países suman el 56 por ciento de las notificaciones al sistema RAPEX. En la mayoría de los casos, estos artículos se prohíben y se retiran del mercado o se rechazan en las aduanas. El comisario responsable de Protección de los Consumidores, Tonio Borg, ha dicho que estas cifras "demuestran un incremento de la vigilancia" por parte de los Estados miembros, pero ha reclamado seguir mejorando el sistema con las nuevas propuestas legislativas presentadas por Bruselas. China (incluyendo Hong Kong) era el país de origen del 58 por ciento de los productos peligrosos interceptados. No obstante, también hay artículos con origen en Europa, incluyendo 60 productos de Alemania (3 por ciento), 49 productos de Italia (3 por ciento) y 45 de Bulgaria (2 por ciento). La creciente importancia de China en estos productos dañinos en el mercado europeo ha puesto en alerta a la Comisión Europea, que dice mantener conversaciones con las autoridades de ese país para mejorar la situación. La mayoría de los productos peligrosos detectados el año pasado fueron ropa, textiles y productos de moda (el 34 por ciento), juguetes (19 por ciento), aparatos eléctricos (11 por ciento), vehículos (8 por ciento) y cosméticos (4 por ciento). Los riesgos más frecuentes identificados son la posibilidad de heridas (25 por ciento), contaminación química (18 por ciento), estrangulación (17 por ciento), electrocución (308 por ciento) o asfixia (8 por ciento). El principal riesgo de los productos detectados tiene que ver con la salud: el 25 por ciento puede causar heridas al usuario, otro 18 por ciento, reacciones químicas y un 17 por ciento más estrangulamientos. Las cifras provienen de las notificaciones que hacen anualmente los 27 países comunitarios (más Noruega, Islandia y Liechtenstein) a la red de alerta rápida RAPEX. La mayoría de estos casos se saldan con la imposición de medidas restrictivas por parte de las autoridades nacionales (dos de cada tres casos) y solo una minoría se resuelve con medidas voluntarias (por ejemplo, un supermercado que retira un determinado producto antes de que las autoridades lo obliguen a hacerlo).





