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Ciclismo

El ‘tiburón’ Nibali prolonga su mandato entre los dos mares

Por Fer LorenteTiempo de lectura4 min
Deportes15-03-2013

Questa è la mia casa. Si la pasada edición de la Tirreno-Adriático fue un recital de Vincenzo Nibali, su participación en la presente temporada frente a los grandes ciclistas del momento no ha dejado indiferente a nadie. El italiano se proclamó campeón con un tiempo competitivo en la contrarreloj final que alejó a Chris Froome de la lucha por el título. El ‘tiburón’, arropado desde el primer día por los italianos, muestra de nuevo su hegemonía entre los dos mares.

El cartel de la carrera auguraba una competición apasionante que serviría como antesala al Tour de Francia. Sobre el asfalto estaban tres recientes campeones de la ronda gala (Alberto Contador, Andy Schleck y Cadel Evans), ganadores de la Vuelta a España como Nibali, dos medallas olímpicas (Samuel Sánchez y Christopher Froome), los grandes especialistas en llegadas masivas (Mark Cavendish, Peter Sagan, André Greipel, etc.) y, entre otros muchos, Michal Kwiatkowski, la gran esperanza del ciclismo polaco. La competición comenzó con la crono por equipos, una modalidad muy valorada por el espectador en los últimos tiempos. Si se trata de quitar segundos al reloj, el nombre de Tony Martin aparece en primer plano. Su equipo, Omega Pharma-QuickStep, fue precisamente el que marcó el mejor tiempo en Donoratico y permitió a Cavendish vestirse de azul antes que nadie. La llegada en llano a Indicatore de la segunda jornada se presentaba como la oportunidad perfecta para los sprinters. El duelo entre Cavendish y Greipel, excompañeros de HTC y públicamente enfrentados, era el principal atractivo de la prueba. Sin embargo, sería Matthew Goss (Orica GreenEdge) el que se apuntaría la victoria en el final masivo para poner en jaque a los dos colosos de la especialidad. La tercera etapa de la Tirreno-Adriático proponía a los velocistas enmendar su última actuación. Narni Scalo era el escenario perfecto. Como si se tratase de un deja vu, un rayo superó a los ciclistas alemán e inglés a pocos metros de la línea de meta. Peter Sagan, un corredor imposible de definir, demostró su capacidad para filtrarse en las aceleraciones y levantó los brazos otra vez. El Bicho se quedó con la etapa pero Mark Cavendish conservaría el maillot azul a pocas horas del comienzo de la montaña. Con el camino desnivelado, las principales figuras emergieron para apuntarse al espectáculo. Primero Froome en la etapa reina y más tarde Joaquím Rodríguez en los muros de Chieti encendieron definitivamente la pelea por la general. El líder del Sky asumió el liderato de la carrera seguido de cerca por Nibali y con Alberto Contador a apenas 20 segundos. Los escaladores habían enseñado su potencial, pero no por completo. La organización se guardaba una bala en la recámara, una penúltima etapa con varias sorpresas que decidirían antes de la llegada a San Benedetto del Tronto. 208 kilómetros llenos de subidas y bajadas con 5 días de competición en las piernas. Visto a priori suena peligroso, pero nadie atisbaba lo que se venía. ¿La mejor etapa de la temporada? Sin duda, un sí rotundo en lo que va de año. La lluvia empapaba la carretera cabalgada a un ritmo frenético por el pelotón de Sky. La fuga contaba con Cunego, que confirmaba su victoria en la clasificación de la montaña, y otros hombres fuertes como Cancellara, Intxausti o Nocentini. El terreno se puso duro y la historia caprichosa. El Liquigas se rompía internamente hace poco más de un año, precisamente en Chieti, la etapa recién pasada de la Tirreno Adriático. Aquel día Sagan adelantó al líder del combinado, Nibali, cuando este luchaba por la general. El ‘tiburón’ acabó primero pero la relación entre los pesos pesados nunca se recuperó. Y, como en las películas, los dos ciclistas se reencontraron en el mismo escenario junto con un invitado de honor, ‘Purito’ Rodríguez, para marcharse en colaboración en busca del mordisco definitivo a la carrera. El resultado: 44 segundos sobre Contador, que perdía sus opciones de victoria, y 50 sobre Froome. 9,2 kilómetros de distancia se antojaban cortos para recortar 34 segundos. Sin embargo, los precedentes daban lugar a pensamientos optimistas a favor del Sky. La medalla de bronce obtenida por Froome en los últimos Juegos Olímpicos de Londres se contraponía a un especialista puro de montaña acostumbrado a marcar tiempos discretos en contrarreloj. El italiano se quitó ese lastre y obtuvo una marca más que aceptable que le permitió mantener la ventaja, por encima incluso del campeón español Alberto Contador, que acabaría en el tercer escalón del podio final. La etapa, como no podía ser de otra manera, se la llevó Tony Martin, intratable en San Benedetto del Trento. Si alguien pensaba dejar fuera de las quinielas de las grandes vueltas al ‘Tiburón de los dos mares’, esta Tirreno Adriático se lo pone muy difícil. Próxima estación, Giro de Italia. Nibali estará en la máxima competición de su país que arranca el 4 de mayo para disputarle el título a Wiggins, vigente campeón del Tour de Francia. Otros grandes nombres como Robert Gesink o Fabian Cancellara también han confirmado su presencia. Como diría Patricia Manterola, que el ritmo no pare. Clasificación general: Vincezo Nibali Clasificación de la montaña: Damiano Cunego Clasificación de los puntos (regularidad): Alberto Contador Clasificación de los jóvenes: Michal Kwiatkowski