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All Star

El día de la leyenda

Por Carlos TimónTiempo de lectura2 min
Deportes21-02-2013

El mundo del baloncesto vivió en el pasado All Star de Houston un acontecimiento épico. Un momento único que no se volverá a repetir en toda la historia del baloncesto y el deporte… de hecho, ni siquiera se produjo. Este fin de semana de las estrellas ha dejado con la miel en los labios a los aficionados. Todos esperaban el regreso del mejor jugador de la historia, el icono global del mundo del basket: Michael Jordan. Se esperaba que participase únicamente en el All Star, un solo partido. Finalmente no jugó, pero ¿por qué todos pensaban que iba a volver?

La expectación acerca de su vuelta era de proporciones faraónicas. Para entenderlo, hay que volver la vista hacia la carrera del mejor jugador de todos los tiempos. “Air” Jordan ganó seis anillos de campeón de la NBA con los Chicago Bulls, diez títulos de máximo anotador, seis MVP de las finales, y fue nombrado en diez ocasiones entre los mejores de la NBA, entre otros muchos galardones. Esto le encumbró como el mejor jugador de todos los tiempos, y el mejor deportista de la historia, con unanimidad de opiniones entre aficionados, expertos y analistas. Su carrera, plagada de éxitos, estuvo marcada por dos retiradas: en 1993 y 1999, por lo que nunca se llegó a saber cuál de ellas sería la definitiva. Pasaron los años y no regresó, pero en 2010 se hizo propietario de los Charlotte Bobcats, con los que entrenaba habitualmente, e incluso ganaba duelos uno contra uno contra jugadores de 20 años. Su estado físico hasta el mismo día del All Star era, por tanto, inmejorable. Además, este tipo de partidos son de pura exhibición, por lo que no son muy exigentes. Pero lo que realmente ilusionó a los millones de fans de Jordan fue su discurso en su nombramiento como “Hall of famer”. “His Royal Airness” declaró “Quizá un día me puedan ver jugar a los 50 años. Por favor no se rían. Nunca digas nunca”. Las palabras del mito eran claras, no quería que nadie se olvidase de él, y que ni mucho menos le diesen por acabado. Esto se hizo realmente especial cuando se supo que el partido de las estrellas, el evento del mundo del baloncesto más grande del planeta, coincidía exactamente con el 50 cumpleaños de Michael Jordan. Por tanto, el pasado 17 de febrero era una fecha señalada por todo amante del baloncesto. Sus entrenamientos, su estado físico, su discurso, su retirada… todos los factores se aunaron en un único día, con lo que la expectación era enorme. Pero finalmente no volvió. Desilusión para muchos, alivio para otros, que no querían desmitificar la leyenda. Muchísima gente frente al televisor imaginando y soñando, fantaseando con ver al “23” otra vez de corto. Nadie sabrá que habría ocurrido, y quizá ya a nadie le importe. Siempre se podrá volver atrás para volver a disfrutar con el mejor de la historia, y volver a vivir la magia del baloncesto. Haga lo que haga, el mundo del deporte siempre le deberá un “gracias” al más grande de todos los tiempos.