EGIPTO
Mursi no consigue mejorar la economía ni generar empleo
Por Sandra de la Fuente
2 min
Internacional27-01-2013
El reto principal del actual presidente egipcio, Mohamed Mursi, tras sustituir a Mubarak, era intentar acabar con la pobreza y las desigualdades sociales del país, además de fomentar un crecimiento en la economía y que ésta generase empleo. Sin embargo, la realidad es muy distinta.
La situación en Egipto va a peor día tras día. Aunque se quieren llevar a cabo medidas para mejorar el clima, resulta complicado hacerlo cuando lo que ha caracterizado al país durante años ha sido la corrupción y las revueltas violentas. En los últimos años del régimen, la economía sólo benefició a las clases más altas dejando en el camino a todo tipo de trabajadores y parados. Las revueltas no cesaron en los años de su mandato ya que lo que premiaba era la pobreza, el desempleo, la escasez de alimentos y vivienda, la falta de libertades y, en mayor medida, la corrupción. Respecto al turismo tampoco se vaticinaban buenas cifras ya que sus ingresos también cayeron. Tras numerosas e imparables protestas en la Primavera Árabe, el presidente, Hosni Murabak, abandonó el cargo tras tres décadas al frente. En la actualidad, el nuevo presidente que sustituye a Murabak, Mohamed Mursi, aseguró que en la nueva Constitución se defiende la libertad de expresión. Según palabras del propio mandatario, "la Carta Magna creará el camino para construir un sistema democrático en Egipto". Sin embargo, la situación, no ha mejorado. La situación económica se encuentra en una inestabilidad constante y los enfrentamientos violentos no han cesado. Acabar con el paro, es un reto que llevan años persiguiendo, sin embargo, sigue siendo uno de los problemas más graves sin resolver. Además, el turismo es un sector que cada día se ve más perjudicado. Otro tema espinoso son las subvenciones. En Egipto cerca del 40 por ciento del presupuesto anual se destinan a ello, gracias a las cuales muchas familias pueden “subsistir”. El presidente tiene en mente una reforma del ministerio de Interior para conseguir frenar la brutal carga policial, sin embargo, resulta una medida complicada de llevar a cabo. Además quiere implantar una nueva reforma de Justicia. El ejército, aunque hoy día, se encuentra en segundo plano mantiene todos sus privilegios además de controlar gran parte de la economía egipcia. Por último, la corrupción, que se da en todos los niveles del país, es el otro gran reto para el presidente. Los enfrentamientos entre partidarios y detractores de Mursi tampoco benefician al país que está con altercados día tras día.





