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Latinoamérica

La reforma migratoria facilita los trámites para poder salir de Cuba

Por Irene HernándezTiempo de lectura2 min
Internacional14-01-2013

El fin del permiso de salida, también conocido como tarjeta blanca, es la mejora más importante, ya que a partir de ahora, solo se exigirá la presentación del pasaporte actualizado y el visado del país de destino. La mayoría de los cubanos ve con esperanza esta nueva ley. Pero son muchos también los que se muestran con cautela por ver si a partir de ahora habrá más facilidades para entrar y salir de Cuba, tal y como han prometido las autoridades.

La nueva reforma migratoria puesta en marcha por el Gobierno de Raúl Castro tiene como centro de atención la eliminación del permiso de salida, o tarjeta blanca, para los viajes al exterior. Un requisito que fue impuesto en 1961, para evitar un éxodo masivo de la población tras la revolución que en 1959 llevó al poder a Fidel Castro. Si antes se necesitaba solicitar una autorización de viaje, ahora el ciudadano podrá saber si puede viajar al extranjero o no en el momento mismo en que le entreguen su pasaporte. Se ha dispuesto además extender de 11 a 24 meses la permanencia en el exterior de los residentes en Cuba que viajen por asuntos personales, lo que supone que no se perderán los derechos sobre las propiedades que dejen atrás hasta pasados dos años. Cuando se excedan de este tiempo, deberán hacer constar en el pasaporte las prórrogas correspondientes, otorgadas por un consulado cubano. Por su parte, los cubanos ya emigrados podrán regresar al país durante un periodo de hasta 90 días, 60 más que lo establecido anteriormente. La ley no dice que entrar y salir del país sea un derecho, por esto, el decreto ley 302 ha sido recibido por la oposición cubana con cautela y desconfianza. La disidencia teme que existan vacíos legales por los que el Gobierno pueda seguir imponiendo sus controles. El texto de la ley deja abierta la posibilidad de negar el pasaporte “por razones de interés público”. Ni se percibe ninguna flexibilización para obtener visados hacia Estados Unidos, Europa o el resto de Latinoamérica. Además, limita la entrada a quienes sean sospechosos de "organizar, estimular, realizar o participar en acciones hostiles contra los fundamentos políticos, económicos y sociales del Estado cubano". Tampoco obtendrán el pasaporte aquellos que carezcan de “la autorización establecida, en virtud de las normas dirigidas a preservar la fuerza de trabajo calificada para el desarrollo económico, social y científico-técnico del país, así como para la seguridad y protección de la información oficial". Sin embargo, la Dirección de Inmigración y Extranjería (DIE) ya ha constatado un incremento de las solicitudes. Para tramitar las miles de solicitudes previstas, las autoridades han habilitado 195 oficinas en los que los cubanos pueden obtener su pasaporte y los carnés de identidad.