Drogas
La Policía desmantela las "cundas" de Embajadores en Madrid
Por Diego Ruiz
2 min
Sociedad13-11-2012
La Policía Nacional ha desmantelado en Madrid a una red de tráfico que de drogas. Una red que consistía en la captación y traslado de toxicómanos en los llamados taxis de la droga o “cundas”. Un golpe que ha supuesto la detención de 23 personas que pertenecían a cuatro grupos, los cuales ganaban entre 9.000 y 12.000 euros.
Estos taxis realizaban sus traslados desde la glorieta de Embajadores de Madrid. Unos traslados que tuvieron su máximo apogeo desde el 2010. Desde Embajadores, se dirigían a la Cañada Real, uno de los principales puntos de tráfico de droga de la capital. Estos cuatro grupos de “cunderos” estaban liderados por dos ciudadanos rumanos, uno búlgaro y otro por marroquíes. Este no ha sido un golpe fortuito, la investigación comenzó a principios de año, tras unas denuncias de varias asociaciones de vecinos de la zona. Los delitos que se imputan a los detenidos son de pertenencia a organización criminal, blanqueo de capital, tráfico de drogas además de delinquir contra la Seguridad Social y la Hacienda Pública. La “tarifa” solía rondar los cinco euros por persona transportada. En cada coche se encontraba su dueño o “empresario jefe” que contrataba como conductor a un toxicómano, el cual cobraba en droga. La delegada del gobierno de Madrid, Cristina Cifuentes declaró durante la rueda de prensa que “esta operación ha sido importantísima, por lo que los taxis de la droga suponían para la desestabilización y seguridad del barrio de Embajadores. Ahora trabajaremos para que no se instalen en otros barrios o regresen a Embajadores, pero es el principio del fin de las cundas”. Unas declaraciones que se vieron reforzadas por las de comisario jefe de policía de Arganzuela, José Ramón Murillo el cual ha considerado que más del 95 por ciento de las “cundas” de embajadores han quedado desarticuladas. Ese 5 por ciento restante se compone de jubilados y taxistas que realizan viajes ocasionales. Estos cuatro grupos tenían una estructura jerarquizada y clara. En lo más alto de la pirámide se encontraban los dueños de los vehículos. Después, en un nivel inferior los conductores, seguidos de los captadores quedando en último lugar los testaferros. Su modus operandi no dejaba nada al azar. Todo viaje se realizaba con el vehículo completo, esto suponía unos cuatro o cinco viajeros. En la Cañada Real cada cliente disponía de unas parcelas donde compraban y consumían sus dosis.





