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VIVENDI

El Tribunal de Comercio de París autoriza una nueva asamblea general

Por Elena VillegasTiempo de lectura2 min
Comunicación03-05-2002

Vivendi Universal ha llevado a los tribunales la presunta manipulación de votos del pasado 24 de abril. Después de que la junta de accionistas rechazara dos resoluciones de la dirección, el Tribunal de Comercio de París confirmó, el 2 de mayo, que hubo una serie de “disfunciones” en el recuento de votos, lo que le condujo a autorizar una nueva asamblea general de accionistas.

El fraude electoral tuvo lugar a través de Internet. El elevado índice abstención, de un 20 por ciento, es lo que hizo levantar las sospechas. Vivendi, amparado en la ley francesa, no ha dado a conocer la identidad de los presuntos culpables, pero asegura que poseen “grandes conocimientos sobre el procedimiento y los protocolos técnicos del voto electrónico”. Los representantes de Saint Gobain, BNP Paribas, Crédit Agricole y Société Genérale, socios de la compañía, reivindican que sus respectivos votos no se corresponden con los emitidos –abstención-. Este incidente es un varapalo más para la delicada situación que atraviesa el grupo francés, cuyas acciones tienen unas pérdidas del 41 por ciento desde principios del 2002 y cayeron un 0,95 por ciento tras darse a conocer la resolución del Tribunal de Comercio. Además de que podría afectar a los socios y a la bolsa de París, es extremadamente grave, en función de determinados analistas, que unos piratas informáticos hayan burlado la seguridad de una compañía como Vivendi, que es el segundo grupo de comunicación más importante del mundo –después de AOL Time Warner- y que aspira a ser el primero en el mercado audiovisual mundial. Algunas de las propuestas rechazadas en la junta del 24 de abril fueron un plan de opciones sobre acciones para los ejecutivos y la renuncia de los accionistas a sus derechos preferentes en la venta de inmuebles. A esto se unió la salida de Pierre Lescure de la presidencia de Canal +, gestionado por Vivendi, pese a la oposición de los trabajadores de la televisión. El resultado fue el abucheo por parte de algunos asistentes a Jean-Marie Messier, presidente de la compañía, al que se le pidió que presentara su dimisión. El maremoto en el interior de la empresa y la pérdida de valor de sus divisiones más importantes, como Canal + y Seagram, ha ocasionado un déficit de 17.010 millones de euros a Vivendi.