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Batasuna amenaza con "pasar a los hechos" horas antes de otro atentado

Por Ana María RiazaTiempo de lectura2 min
España03-05-2002

Desde los ultra-sur aferrados a sus blancas bufandas, hasta esos señores de toda la vida que esgrimen con pasión el carné, algo amarillento ya, que pagaron con su primer sueldo años atrás, el Paseo de la Castellana, en pleno centro de Madrid, fueron testigos del último ataque perpetrado por la banda terrorista ETA el pasado miércoles.

Tan sólo cuatro horas antes del encuentro que enfrentaría al Real Madrid y al Fútbol Club Barcelona en su lucha por un puesto en la final de la Copa de Europa, ETA burlaba el dispositivo de seguridad de más de 700 agentes que rodeaban el evento, y explosionaba un coche-bomba, cargado con más de 20 kilos de explosivos, a las puertas de la Torre Europa, situada a menos de cincuenta metros del coliseo blanco. Cuarenta minutos antes, los terroristas avisaron de la colocación del coche-bomba mediante una llamada telefónica al diario vasco Gara, dejando el tiempo justo para que la policía acordonase la zona en que se produjo el atentado, que finalmente se zanjó con un total de 19 personas atendidas por los servicios de atención de urgencia de SAMUR. Éste es el segundo ataque terrorista que sufre la capital en menos de tres semanas, lo que induce a pensar que la banda ha podido reconstruir un nuevo comando en Madrid, o, al menos, que dispone de una estructura estable en la ciudad que sustituiría al comando desarticulado el pasado mes de noviembre. Los miembros de este comando podrían ser tres de los cinco presuntos etarras detenidos por la policía francesa el pasado jueves en la localidad de Niort, al sureste de Poitiers. Dos de ellos, Manex Zubiaga Bravo y Lexuri Gallestegi Sodupe, serían los responsables de la colocación de un coche-bomba en la madrileña Plaza de Colón, el pasado 12 de octubre -durante la celebración del Día de las Fuerzas Armadas-, y que, por error, explosionó en los depósitos de la grúa municipal horas después. El atentado se produce en un momento en que los responsables de la formación Batasuna, considerada el brazo político de ETA, y cuya posible ilegalización se está discutiendo en el Parlamento, anuncian cambios en el modo de actuación del partido. Ante la presión ejercida por el Gobierno vasco y el Gobierno central sobre el grupo, el portavoz de Batasuna en Navarra, Fernando Barrena, hacía un llamamiento a los simpatizantes de la formación, tan sólo un par de horas antes de la explosión del coche-bomba. "Éste es el momento de pasar de las palabras a los hechos, de la solidaridad, al compromiso, para que todas las opciones políticas puedan trabajar en igualdad de condiciones", afirmaba el portavoz abertzale, añadiendo que "las agresiones contra Batasuna no son sólo contra una organización política, sino contra todo un pueblo que está viendo cómo sus más elementales derechos políticos y civiles están siendo conculcados permanentemente".