MARILYN MONROE
'Mil dólares por un beso y cincuenta centavos por el alma'
Por Ana Mollá Silvela
2 min
Cultura05-08-2012
Como un juguete roto. La infancia de Norma Jean, que así se llamaba antes de ser rebautizada por Hollywood, fue muy difícil. Un padre desconocido y una madre problemática le hicieron niña de orfanato, “una niña que se durmió sin que le dieran el beso de buenas noches” como dice una de sus citas más famosas.
Muy pronto llegó Marilyn, la modelo. Y enseguida, la actriz. Ella solía perderse en todo el glamour hollywoodiense aunque le desesperaba que nadie tomase su carrera en serio. A la portada de Playboy le siguieron películas eternas como Los caballeros las prefieren rubias y Con faldas y a lo loco. Marilyn Monroe poseía una biblioteca con más de 400 libros. Sin embargo, decidió asumir el papel de rubia tonta que tanto seduce a los hombres. Se tiñó de platino y se enfundó en vestidos que, de lo apretados que eran, había que terminar de coser en su propio cuerpo. Mostró cómo es capaz de volar una falda en las rejillas del metro en La tentación vive arriba. Cantó el “cumpleaños feliz” más sexy de todos los tiempos al Presidente J.F. Kennedy, con quien se dice que compartió algo más que el escenario. Su vida seguía el ritmo del glamour delante de las cámaras, y la soledad por detrás de ellas. Como un ángel triste: tan ingenua y bella por fuera como inteligente y astuta por dentro. Aunque se casó cuatro veces nunca encontró el amor verdadero. Uno de los matrimonios sólo duró lo que un fin de semana. Marilyn era consciente de que pertenecía al público, “pero no por mi físico o por mi belleza”, decía, “sino porque nunca antes había pertenecido a nadie”. Fue una mujer que supo ver lo que la sociedad quería de ella y se decidió a cumplir tal papel. Su enigmática muerte a los 36 años la inmortalizó como icono, como estandarte de lo erótico de América y del mundo. La encontraron muerta, desnuda o con 5 gotas de Channel nº5, abrazada a un teléfono que aún no se sabe a quién llamaba. Las teorías hablan de suicidio, sobredosis o asesinato. En cualquier caso una muerte enigmática que no hace más que avivar la leyenda de la “tentación rubia” y congelar su bello rostro para la eternidad. Medio siglo después, continúa siendo imitada, mitificada e idolatrada. Grandes actrices y cantantes como Taylor Swift, Scarlett Johansson, Nicole Kidman, Madonna o Lady Gaga no pueden esconder esos detalles, como el rubio platino o el pintalabios rojo, que a todos recuerdan a la gran musa Marilyn Monroe. Desde luego ha habido mejores actrices que Marilyn, aunque no era mala en la interpretación. Y también las ha habido más guapas, aunque ella era impresionante. Sin embargo, Marilyn Monroe era algo más que todo aquello, era en sí misma un enigma que nunca fue resuelto. Dijo Marilyn Monroe que en Hollywood pagan “mil dólares por un beso y cincuenta centavos por el alma”. Cuántos no darían hoy mucho más de mil dólares por conocer a aquella chica que murió sola en la habitación de un hotel hace 50 años.





