Toros
De Julia y Valverde, primeras puertas grandes de San Isidro
Por Almudena Hernández Pérez
2 min
Espectáculos20-05-2001
Puerta grande de blanco y plata. Rafael de Julia apunta, promete. Torea, se predispone, se ilusiona e insiste. Debe nutrirse de aires nuevos, de experiencias nuevas -como lo debe hacer el que se va a morir dentro de media hora-. Su triunfo en Madrid, de matador que contabiliza sólo tres corridas, acredita un futuro por el que debe trabajar.
De Julia topó con un encierro de Carriquiri, de toros con esas cabezas que ponen los vellos como escarpias. No hubo magia, arte ni pellizco. No hubo toreo en estado puro. ¿Y qué? Hubo ganas, insistencia y una estocada de las de trofeo -quédese con la muleta en la mano el listo que pueda-, con la que mató al sexto. Al final del festejo, nacieron los suspiros bajo la puerta grande. De valiente y oro, de terna seda grana, vistió Javier Valverde la tarde del pasado miércoles día 16. Era la primera novillada de la feria de San Isidro 2001. Javier Valverde se la jugó con los de La Quinta. Sufrió algún que otro susto, pero replicó con serenidad, seguridad y templanza. Javier Valverde dejó pasear por su rostro alguna lágrima. De alegría, pues. Salió en hombros de Madrid el día del 81 aniversario de la muerte de Joselito El Gallo en Talavera de la Reina (Toledo). Toda una fecha. En los otros festejos mayores de la semana, sólo hubo un apéndice. Manuel Caballero cortó oreja el viernes 18, en la de Puerto de San Lorenzo tras rebajar la tensión del ambiente pro-tomasista. A caballo, Joao Moura y Leonardo Hernández tocaron pelo. El mismo sábado, Pablo Hermoso de Mendoza sufrió un aparatoso accidente en el tercer ejemplar de Flores Tassara. El animal derribó en los medios a montura y el caballero resultó lesionado. Estará fuera de los ruedos durante algunas semanas, con lo que perderá, posiblemente, su próxima cita en Las Ventas. La enfermería estuvo transitada. El novillero triunfador Javier Valverde y Leopoldo Casasola fueron cogidos de pronóstico leve el miércoles, cuando se anunciaba la mejoría de Juan Carlos de los Ríos El Formidable, un torero de plata herido de mucha gravedad el día 13. Pero, además de sustos, se vieron detalles de esos que el buen aficionado aprecia. El viernes 18 se portó de lujo la cuadrilla de Caballero: buen picador Diego Aparicio El Turuta y más que cumplidor con los palos José Antonio Carretero. Luguillano dibujó bonitas pinceladas el lunes, con la de Bohórquez, y pasó el testigo a Juan Mora, que toreó largo a los de Fraile. Encabo, el domingo, fue un compañero muy pendiente.





