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MUSICA

Festimad: La capital de la música alternativa

Por José Luis de HaroTiempo de lectura2 min
Espectáculos19-05-2001

Todos los derivados del rock más clásico tuvieron cabida en el Festimad. Desde el Heavy metal al neo grunge pasando por el brit pop, sin olvidar las influencias punk e, incluso, las últimas novedades electrónicas. Una coctelera que, agitada con fuerza, ha conseguido atraer a miles de personas con una clara intención: disfrutar de la música y pasar un fin de semana de impresión.

El Viernes 18 se dio el pistoletazo de salida del Festimad. La jornada contó entre otras actuaciones con la presencia del grupo Amen (banda americana, que en su directo hizo vibrar al público de forma espectacular) y los maquilladísimos Mudvayne, que cambian completamente de imagen al subirse a un escenario. También actuaron My Vitriol, de origen británico, con una interesante mezcla de razas. Buena técnica en directo que se repitió a lo largo de otros conciertos, como el de los británicos Feeder. Uno de los platos fuertes se produjo con la actuación de Muse. Su cantante deleitó al público con su fuerza vocal. Antes actuaron Sexie Sadie, la apuesta española en el festival. Pero el día no terminó hasta que Manic Street Preachers y Slipknot subieron al escenario. Los primeros repasaron las canciones de su nuevo disco. Los Slipknot se encargaron de hacer estallar la rabia del público sin dejar de cubrir sus rostros con sus peculiares caretas (para no dar a conocer su identidad a los medios de comunicación). El sabado 19, se produjeron diversos cambios en el desarrollo del evento. Uno de los escenarios principales se cerró al público para poder habilitarlo para la actuación del grupo más esperado del Festimad, Limp Bizkit. El resto de las bandas tuvieron que tocar en un solo escenario, lo que retrasó el desarrollo de la jornada. Guano Apes, una banda alemana que está conquistando a miles de españoles con su fuerza en directo, fueron los encargados de volver a tocar sobre el escenario clausurado. El público vibraba con la actuación de los alemanes cuando el rumor corría entre la gente: Limp Bizkit cancelaba su concierto. Las actuaciones se alargaban con el fin de cubrir el vacío provocado por dicha cancelación y el público se ponía nervioso y ansiaba algún tipo de explicación. Finalmente la organización hizo oficial la noticia y el público decepcionado comenzó a abuchear a los allí presentes. Un fin de fiesta amargo para un proyecto que parecía sugerentemente dulce.