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GARZÓN

Lo mejor y lo peor de la carrera judicial de Garzón

Por Caterina CrespoTiempo de lectura4 min
España09-02-2012

Baltasar Garzón Real ingresó en la carrera judicial en 1981 y ejerció como magistrado instructor de la Audiencia Nacional durante casi 22 años, desde 1988 hasta el 14 de mayo de 2010. Juez relevante en la justicia española e internacional, pero también conflictivo, hasta el punto de verse suspendido por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Durante su carrera intenta hacer justicia en temas tan delicados como ETA. No obstante su inclinación hacia el solicialismo le lleva a cometer errores como el de remover los crímenes cometidos en la Guerra Civil y el franquismo e intentar acabar con los Gobiernos Autonómicos del Partido Popular, en el caso “Gürtel”.

Su desembarco en la Audiencia Nacional se produjo el 29 de enero de 1988, fecha desde la que asumió el Juzgado Central de Instrucción Número 5. En sus primeros años en el tribunal centró su labor en la lucha contra la banda terrorista ETA, siendo el primer magistrado que se desplazó a Francia para interrogar a etarras, y la persecución del narcotráfico gallego, lo que comenzó a darle notoriedad gracias a operaciones como la Nécora. Sin embargo, pronto el poder judicial y el ejecutivo se interrelacionaron porque en 1993 aceptó el encargo de Felipe González para entrar en política como número dos de las candidaturas del PSOE por Madrid. Tras las elecciones, Garzón fue nombrado secretario de Estado del Plan Nacional contra las Drogas. Un año después comenzó a investigar el terrorismo de Estado de los GAL por el que fueron condenados el ex ministro del Interior José Barrionuevo y su secretario de Estado para la Seguridad, Rafael Vera. Y en 1998 el magistrado saltó a la fama internacional cuando ordenó la detención del dictador chileno Augusto Pinochet cuando se encontraba realizando una visita médica a Londres. Esta actuación hizo mella en la Justicia Universal, que la Audiencia Nacional ejerce desde entonces para perseguir delitos de lesa humanidad como los cometidos en la base estadounidense de Guantánamo o países como China, Ruanda o Guatemala. Cerco a ETA, cursos en Nueva York y crímenes del franquismo Convertido ya en juez ‘estrella’, Garzón inició entonces el cerco al entorno de la banda terrorista ETA, con sumarios como los instruidos contra EKIN, KAS y XAKI y las organizaciones juveniles Jarrai, Haika y SEGI. Después de que en 2002 se promoviera su candidatura al Premio Nobel de la Paz, el juez decidió en 2005 abandonar la Audiencia Nacional y trasladarse a Estados Unidos para dirigir dos cursos en la Universidad de Nueva York financiados por el Banco Santander. No obstante, todos sus pasos están cubiertos de trasfondos. Su viaje a Nueva York estaba financiado a cambio de supuestamente de favores, de los que ahora se le imputa. Cuando volvió a España en 2006 siguió investigando a ETA y dejó a un lado todo lo demás. Y empezó a investigar el chivatazo que se produjo en el bar Faisán de Irún (Guipúzcoa) durante una operación policial desarrollada en pleno alto el fuego de la organización. En este punto Garzón empieza a verse involucrado en acciones y actos que no le beneficiarán, como dejar de un lado el “chivatazo” por haber miembros del Gobierno socialista involucrados al parecer directa o indirectamente y a abrir, declarándose el mismo competente, los crímenes cometidos durante la Guerra Civil y el Franquismo, sólo aquellos que afectaron al bando republicano y no al nacional. Y, por último, se extralimitó al pinchar teléfonos y grabar conversaciones para investigar la trama de corrupción Gürtel, en la que se vio imputado el expresidente de la Comunidad Valenciana Francisco Camps. A pesar de que durante su carrera el Supremo había rechazado decenas de querellas contra el juez, en 2009 decidió abrirle tres procedimientos por autorizar las escuchas de los abogados de Gürtel en prisión con sus abogados, declararse competente para investigar los crímenes del franquismo y cobrar de la Universidad de Nueva York por dirigir unos cursos patrocinados por el Banco Santander y otras grandes empresas con causas pendientes en su juzgado. Las dos primeras acabaron en juicio oral y la última está pendiente de su apertura. En su declaración el pasado 17 de enero durante el juicio por las escuchas de Gürtel, Garzón justificó esta intervención por la necesidad de impedir que los miembros de la red delictiva continuaran operando para blanquear capitales y evadir dinero fuera de España, y aseguró que los letrados "eran parte nuclear" de las actividades de la trama. Puntos álgidos de su carrera Los puntos más importantes de su carrera son: en 1998 cuando ordenó el registro de varias sedes de la Coordinadora de Alfabetización y Euskaldunización de Adultos (AEK) y el arresto de su tesorero. En julio de ese año ordenó el cese de actividades de Orain SA, empresa vasca de comunicación que gestionaba el diario Egin y su estación radiofónica de este último, Egin Irratia. Acabada la instrucción de Garzón, el cierre fue levantado por la Audiencia Nacional, pero Orain SA quedó en bancarrota. Posteriormente ordenó el cese de actividades de Zabaltzen y el cierre de Egunkaria, el único diario que se editaba íntegramente en vasco. En octubre de 2002, suspendió durante tres años las operaciones del partido Batasuna, considerando que formaba parte del entramado de ETA. Asimismo ha investigado a otras organizaciones del llamado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV), como Xaki, Ekin, Jarrai, Haika y Segi, alegando que forman parte de diversos frentes del entramado de ETA.