Encantado, Mirandés
Por M. Elena Martínez Quesada
2 min
Deportes08-02-0112
El sueño idílico del Mirandés finalizó en semifinales. Un Athletic magistral, voraz y con sed de victoria frenó a los pupilos de Carlos Pouso, que se tenían bien merecido soñar y que en ningún momento dieron por perdida la Copa a la espera del “milagro”. Ambos fueron leones fieros en una Catedral abarrotada, donde los rojiblancos se alzaron con el triunfo y demostraron mayor ferocidad. Un desmesurado 6-2 en el marcador daba la victoria al equipo rojiblanco, que ya piensa de pleno en la final
La gran semifinal del trofeo copero dejó destellos de entrega, lucha y emoción. Un honorable Mirandés se enfrentaba a su cuarto gran adversario, y en esta ocasión el Athletic no perdonó. Había ensayado, incluso, la ronda de penaltis, pero no hizo falta. Salió al campo a devorar y a hacer suya la Copa, y el equipo rojillo sufrió las consecuencias de la garra athlética. Sacó a su once de gala y encaró el encuentro de forma totalmente ofensiva. Con un San Mamés volcado y con ganas de saborear la final, ambos equipos salieron a por todas, pero fueron los rojiblancos quienes se impusieron a un visitante luchador con un abultado marcador y un partido brillante. Los primeros compases del encuentro fueron completamente del Athletic. Salvo alguna ocasión esporádica del equipo burgalés, que a pesar de contar con una clara desventaja tras el partido de ida no se dieron por derrotados, los de Bielsa fueron muy superiores, y a los pocos minutos de comenzar el partido ya amedrentaban al Mirandés. Un gran centro al área que remata Muniaín en el minuto 11 dio el pistoletazo de salida a un recital de goles y buen fútbol. Dos más del equipo rojiblanco a cargo de Iraola y Aurtenetxe poco después flanqueaban el marcador antes del período de descanso y hacían de la remontada rojilla un sueño más, perdido. El Athletic desbarató a un Mirandés tímido en la primera parte pero que se vino arriba en la segunda a pesar de afrontar una derrota prácticamente cantada. Sin perder el espíritu combativo que lo denota, seguía presionando a pesar del resultado y fruto de esta intentona vino el primero de los de Miranda de Ebro, que no querían dejar La Catedral sin poder contar a sus nietos la gesta de marcar un gol allí si no conseguían la victoria. Un Athletic aparentemente adormilado se veía invadido por un carismático Mirandés que logró encajar dos en San Mamés. Sin embargo, Llorente, el Rey de la manada, surgió de entre los demás leones y con un gran doblete frenó al equipo burgalés. Fue el último partido de gloria que el Mirandés disfruto de esta magnífica Copa del Rey. Los valientes y admirables jugadores rojillos gestaron una dulce derrota, ya que aun habiéndose quedado a las puertas de la gran final se sienten totalmente “campeones” del trofeo copero. Su trayectoria intachable por esta competición hizo que San Mamés reconociera el mérito de un equipo de Segunda B que ha enseñado mucho a otros de Primera. Finalmente, San Mamés festejó con fervor el pase de su equipo a la final, no sin antes reconocer el mérito del rival despidiendo a lo grande a un equipo modesto que luchó con garra y humildad. Los 40.000 aficionados corearon al unísono “Mirandés, Mirandés”.





