Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

NBA

Los Timberwolves vuelven a sonreir

Por Mario VieraTiempo de lectura2 min
Deportes03-01-2012

Los últimos serán los primeros. Los acuerdos que se alcanzaron durante el ‘lockout’ han sido los causantes de que numerosos equipos NBA hayan tenido que hacer malabarismos económicos para conservar en sus equipos a sus jugadores estrellas. Este no es el caso de los Timberwolves, que no han conseguido contratar a ninguna ‘superestrella’ pero a golpe de tenacidad, talento y trabajo en equipo, algo está ocurriendo en los gélidos bosques de Minnesota. El balance de poder en la liga se ha desequilibrado y algunos equipos que se encontraban en la cola de la clasificación, hoy pelean por el liderazgo de la misma

Desde que Kevin Garnett pidiese su traspaso en 2007 para formar parte del ‘Big Three’ de los Boston Celtics, el talento del equipo de los Minnesota Timberwolves se fue desmembrando. El presidente del equipo, David Kahn, poco pudo hacer para impedir la marcha de sus jugadores franquicia, que huían de un barco que irremediablemente se hundía. Los Wolves acabaron cuatro temporadas consecutivas siendo los últimos de su conferencia, y de la NBA en dos ocasiones y en el 2009 sentaron un record en la historia de la liga al equipo con más derrotas en una temporada, terminando con tan sólo 15 victorias. El porvenir del equipo parecía oscuro, pero paulatinamente las tornas se fueron cambiando. La quinta elección del Draft del 2008, el ala pivot Kevin Love, comenzó cada vez a sentirse más cómodo en la pista. Lo demostró al batir un record de la NBA, al terminar un partido con 31 puntos y 31 rebotes. A mediados del 2010, Kahn realizó una transacción en la que adquirió de los Miami Heat a la segunda elección del mismo Draft que Kevin Love, el alero Michael Beasley. El nuevo dúo ha cambiado la dinámica del equipo, por un lado está Love, una muralla defensiva que también pone su grano de arena en el ataque, anotando algo más de 15 puntos de media y por el otro está Beasley, una máquina en la anotación que promedia unos 20 puntos por partido. Para dirigir a los jugadores fuera de la cancha, se contrato a Rick Adelman como entrenador. El mismo entrenador que llevó a los Houston Rockets de ser un equipo mediocre a ser un equipo de Playoffs. Pero los ‘T-Wolves’ precisaban a alguien que dirigiera la batuta de la orquesta ofensiva moviendo el balón en cada jugada, y esa necesidad quedaría suplida este año, con la incorporación del base español, Ricky Rubio. En el primer partido de pretemporada, Rubio demostró que sabía cómo agilizar y dirigir el ataque de los Wolves, con unos pases y asistencias mágicas y una muy buena visión de campo asegurándose un puesto en el quinteto titular. Al inicio de la temporada regular de este año, el equipo tan solo ha ganado un partido y ha sumado tres derrotas, cabe destacar que su victoria fue contra los vigentes campeones, los Dallas Mavericks y en su defensa podría decirse que todos los partidos que han perdido no se decidieron hasta el último instante. Entre ellos estuvo el partido contra los titanes de la liga, los Miami Heat. Los Wolves les hicieron sudar para lograr la victoria, con una canasta milagrosa de Dwyane Wade en los segundos finales del encuentro. Los Minesotta Timberwolves ya no presentan ese porvenir tan oscuro y ven luz al final del túnel. Un equipo que ya cuenta con su pequeño ‘Big Three’ en Love, Beasley y Rubio y con una plantilla de jugadores jóvenes y talentosos, como Wesley Johnson, Martell Webster o Anthony Randolph. Un equipo, que bajo la experta dirección de Adelman, poco a poco vuelve a correr.