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EGIPTO

Los Hermanos Musulmanes obtienen un 36% de los votos en Egipto

Fotografía
Por Marta Baena Sanz/LaSemana.esTiempo de lectura3 min
Internacional04-12-2011

Comienzan las elecciones en Egipto en un ambiente de inseguridad, descontento popular y amenazas militar. Así se han abierto este lunes las urnas donde están llamadas a votar 50 millones de personas, que deberán elegir a los 498 miembros de la Asamblea Popular o Cámara Baja y a los 180 miembros de la Asamblea de la Shura o Senado del Parlamento, en un proceso electoral que se compone de varias fases. Hasta enero no habrá resultados definitivos, pero de momento, el partido de los Hermanos Musulmanes se alza con el poder con un 36,6 por ciento de los votos.

El Partido Libertad y Justicia (PLJ), brazo político de los Hermanos Musulmanes es el vencedor de la primera vuelta de las elecciones en Egipto con un 36,6 por ciento de los votos. La segunda fuerza más votada son los salafistas de Al Nur, que consigue el 24,3 por ciento de los votos. En tercer lugar, los liberales del Bloque Egipcio han obtenido un 13,3 por ciento mientras que El Wasat obtiene sólo el cinco por ciento. Aún es pronto para conocer cuál será el reparto político, pero todo apunta a que Egipto se convertirá en un Estado islámico ya que estos partidos logran, de momento, el 65 por ciento del hemiciclo. Sin embargo, los temores de los liberales de que se unan los partidos islamistas son desmentidos por Hermanos Musulmanes que afirman que no contemplan una alianza con los fundamentalistas de Al Nur. La votación, tutelada por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), que debe elegir las dos cámaras legislativas, se prolongará hasta el 11 de marzo. Además, el CSFA nombrará a 10 diputados más de la Asamblea Popular y el nuevo presidente, que será elegido según el calendario en una votación a mediados de 2012, completará ambas cámaras nombrando a 90 senadores. Por su parte, el mariscal Mohamed Tantaui ha manifestado: “Solo hay dos caminos, o el éxito de las elecciones que conducirán a Egipto hacia la seguridad, o enfrentarse a peligrosos obstáculos que las Fuerzas Armadas, como parte del pueblo egipcio, no permitirán”. A raíz de las manifestaciones en la plaza de Tahrir que comenzaron el pasado 19 de noviembre, ha asegurado: “no toleraremos que los alborotadores interfieran en las elecciones”, porque las consecuencias serían “extremadamente graves”. Y con ello, ha renunciado a lo que exige el pueblo que es el traspaso directo de poderes a un Gobierno civil. Son muchos los que desconfían de la transparencia en este proceso electoral, y por ello, se teme que el resultado no sea aceptado por la mayoría. Un joven realizaba las siguientes declaraciones a Efe, “las elecciones son una broma, no me explico cómo van a asegurar que sean limpias si ni siquiera son capaces de garantizar su propia seguridad”. Sin embargo, el jefe de la Junta Militar, pide a los egipcios que confíen en él, y en un proceso electoral limpio. Además asegura, que en julio del próximo año, cuando ya haya un nuevo Parlamento constituyente y un presidente recién elegido, cederá el poder. Una victoria casi anunciada Todo apunta a que los Hermanos Musulmanes se alzarán con la victoria. Este triunfo significaría un nuevo cambio para el país, ya que los Hermanos Musulmanes fueron prohibidos desde 1954, pero ahora aparecen como los favoritos en las encuestas, y se espera que consigan el 35% de los escaños. Este proceso electoral, que ya inclina la balanza hacia algunos partidos, también se aleja mucho de otros, como por ejemplo del ex mubarakista Kamal Ganzury, que fue nombrado hace unos días primer ministro por Tataui, y que corre peligro de caer sin haber formado aún Gobierno, lo que también demuestra los pocos apoyos de Tataui. Estos resultados, que se vaticinan cuando aún quedan varios meses para que concluyan las votaciones, denotan la necesidad de Egipto de tener un gobierno de transición que no sea heredero del pasado. Los Hermanos Musulmanes son el partido más fuerte y mejor organizado, y su eficaz servicio de orden asegurará además que el electorado islamista acuda a las urnas sin riesgo de intimidaciones. Por otro lado, los Hermanos Musulmanes y su principal partido, Libertad y Justicia, han establecido un pacto tácito con la Junta Militar y se mantienen alejados de las protestas, debido a que quieren elecciones, bajo cualquier circunstancia, porque el control del futuro Parlamento está casi al alcance de la mano.