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ACCIDENTE DE SPANAIR

154 muertos por no identificar una avería

Por Caterina CrespoTiempo de lectura2 min
Sociedad17-05-2011

El 20 de agosto de 2008 en Barajas, Madrid el JK 5022 con destino Gran Canaria se estrelló a los segundos de despegar provocando la muerte de 154 personas. Tras casi tres años sin la verdad sobre qué ocurrió exactamente, la Asociación de Víctimas del vuelo de Spanair, encargó un informe pericial que ha sido entregado al juez Javier Pérez. Este martes ha salido a la luz el informe de los peritos judiciales en el que concluye: “el personal de mantenimiento no llegó a identificar la causa de la avería y despachó el avión incorrectamente, acogiéndose al punto 30.8 de la MEL”, la lista de equipo mínimo que marca las actuaciones que deben realizar.

Antes del despegue el avión detectó todavía en cabecera de pista un calentamiento excesivo del calefactor de la sonda RAT (que mide la temperatura exterior) y volvió a la Terminal para ser examinado por los mecánicos. Estos abrieron el disyuntor del circuito eléctrico como establece la documentación citada pero no se llevó acabo la operación pertinente para solucionar la avería. Por su parte mantenimiento ha buscado respaldo en la MEL que es el listado de equipos mínimos con los que puede volar un avión para diferir la reparación, y aparentemente no buscaron la causa de la avería según consta en el citado informe. Los peritos judiciales dejan constancia de que "en la actuación de mantenimiento prevaleció el criterio de reducir el perjuicio operativo sobre el de resolver la avería".Es decir, en un principio los técnicos de mantenimiento tenían más interés en "evitar el retraso" del vuelo que en arreglar el problema del avión. Por tanto la conclusión es que el siniestro se debe a la existencia de varias causas que dieron lugar, simultánea o secuencialmente. La Comisión de Investigación de Incidentes y Accidentes de Aviación Civil (CIAIAC): recoge en el informe algunas causas como que los pilotos no extendieron los flaps, no realizaron correctamente las listas de comprobación, el sistema de aviso TOWS falló y por tanto no alertó a la tripulación de que la configuración para el despegue no era la adecuada, sin embargo no hubiera ocurrido si se hubieran llevado a cabo medidas correctoras adecuadas y suficientes por parte de las autoridades aeronáuticas. El documento señala al centro de mantenimiento y al servicio de calidad de la compañía como responsables del siniestro, culpa que, hasta ahora, solo había recaído en los mecánicos. El encargado de realizar el informe ha sido Jacques Iztueta, perito designado por el Gobierno francés para investigar casos como el accidente del Concorde o el vuelo de Air France que se estrelló en las Islas Comoras. Los mecánicos, según el informe, aplicaron hielo al calefactor para reducir su temperatura, algo que se considera "una maniobra completamente improvisada" y se añade que "no revisaron el manual del fabricante". Los familiares de las víctimas denuncian el escaso amparo institucional y la inacción del fiscal en las investigaciones que se están llevando a cabo, además de la falta de medios técnicos en el ámbito judicial que solo lleva a ralentizar el proceso. El juez Juan Javier Pérez, ha citado como imputados de homicidio y lesiones a los dos mecánicos y al jefe de mantenimiento de Spanair que se encargaron de revisar el avión siniestrado cuando éste abortó un primer despegue por una avería. El ministro de Fomento, José Blanco, lamentó este lunes en Cádiz que no se cumplieran las recomendaciones de los accidentes previos al de Spanair, ya que el siniestro radica en la falta de profesionalidad.