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BEATIFICACIÓN JUAN PABLO II

Cientos de miles de fieles acuden a Roma a la beatificación de Juan Pablo II

Fotografía Juan Pablo II, en un encuentro con jóvenes de marzo de 2002 (FOTO: Especial fotográfico del Vaticano)

Juan Pablo II, en un encuentro con jóvenes de marzo de 2002 (FOTO: Especial fotográfico del Vaticano)

Por Silvia Álvarez-BuyllaTiempo de lectura3 min
Sociedad01-05-2011

El Papa Juan Pablo II, venerado por creyentes de cualquier religión, ya es beato. Cientos de miles de peregrinos han acudido este fin de semana a Roma para asistir a la ceremonia de beatificación del Papa con más carisma de la historia. Benedicto XVI explicó que Juan Pablo II es beato por su fe, "fuerte, generosa y apostólica" y “ayudó” a los cristianos “a no tener miedo de la verdad”.

Desde primera hora de la mañana, los fieles empezaron a llegar a la plaza de San Pedro del Vaticano (Roma). Cientos de miles de peregrinos no han querido perderse la beatificación del Papa Juan Pablo II que tiene lugar tan sólo seis años y 29 días después de su muerte. Ni la temperatura ni la lluvia desanimaron a los creyentes que deseaban ver al Papa elevado a los altares. Benedicto XVI comenzó a las 11.15 la homilía explicando que sólo seis años antes, los creyentes se reunieron en la misma plaza para celebrar los funerales de Juan Pablo II. “El dolor por su pérdida era profundo, pero más grande todavía era el sentido de una inmensa gracia que envolvía a Roma y al mundo entero, gracia que era fruto de toda la vida de mi amado Predecesor y, especialmente, de su testimonio en el sufrimiento. Ya en aquel día percibíamos el perfume de su santidad y el Pueblo de Dios manifestó de muchas maneras su veneración hacia él. Por eso, he querido que, respetando debidamente la normativa de la Iglesia, la causa de su beatificación procediera con razonable rapidez. Y he aquí que el día esperado ha llegado; ha llegado pronto, porque así lo ha querido el Señor: Juan Pablo II es beato”. Asimismo, Benedicto XVI recalcó que Juan Pablo II ayudó “a no tener miedo a la verdad”, “abrió a Cristo la sociedad, la cultura, los sistemas políticos y económicos, invirtiendo con la fuerza de un gigante, fuerza que le venía de Dios, una tendencia que podía parecer irreversible”, dio un “testimonio de fe, de amor y de valor apostólico, acompañado de una gran humanidad” y devolvió a los cristianos “la fuerza de creer en Cristo”. “Después de haber recibido el parecer de la congregación de la causa de los Santos, con nuestra autoridad apostólica, concedemos que el venerable siervo de Dios, Juan Pablo II, Papa, de ahora en adelante sea llamado beato y que se pueda celebrar su fiesta en los lugares y según las reglas establecidas por el derecho, todos los años el 22 de octubre". Con estas palabras, Benedicto XVI elevó a los altares a Juan Pablo II. El dictador Murube, presente en la ceremonia La plaza de San Pedro se llenó de asistentes y de personalidades de todos los rincones del mundo, como muestra del cariño y la admiración que profesan distintas culturas y pueblos al ya beato Juan Pablo II. Allí asistieron 88 delegaciones internacionales, entre ellas cinco familias reales: España, Luxemburgo, Bélgica, Reino Unido y Liechtenstein. Asimismo, se encontraban 16 jefes de Estado. Ha sorprendido especialmente la presencia del presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, considerado “persona non grata” desde 2002 para la Unión Europea, acusado de “asesinatos, violencias, intimidaciones y fraude electoral”, entre otros delitos. Sin embargo, el dictador asistió a la ceremonia igual que estuvo presente en los funerales del Papa Juan Pablo II siguiendo una cláusula que marca la excepción en caso de “razones humanitarias, obligaciones religiosas o participación en cumbres internacionales”. Los asistentes, llegados de todas las partes del mundo, manifestaban la alegría por presenciar un acontecimiento tan esperado. Sin embargo, la ceremonia tuvo una noticia triste. El cardenal español Agustín García-Gasco, ex arzobispo de Valencia, falleció en Roma antes de la ceremonia como consecuencia de un infarto de miocardio. Benedicto XVI nombró a García-Gasco cardenal en el Consistorio del 24 de noviembre de 2007, con el título presbiterial de San Marcelo, y tomó posesión el 8 de enero de 2008. Juan Pablo II logró unir con su vida a creyentes de cualquier religión, ateos y agnósticos. De hecho, el día de su muerte, las autoridades musulmanas mostraron su profundo pesar por el fallecimiento y exaltaron su enorme calidad humana y su lucha por conseguir la paz en el mundo. Su sencillez, cercanía con el pueblo, carisma y amor por los niños, jóvenes y enfermos así como su profunda fe son algunos de los motivos por los que Juan Pablo II ha sido uno de los Papas más admirados y carismáticos de todos los tiempos.