CONFLICTO RUSO
La Al Qaeda del Cáucaso es el principal azote terrorista de Rusia
Por J. F. Lamata
2 min
Sociedad25-01-2011
Cuando Estados Unidos inició en 2001 su cruzada contra el terrorismo islámico, el gobierno de Rusia anunció desde el principio su apoyo a esta causa. No era retórico, Rusia conocía muy bien los peligros del fanatismo islámico al que llevaba años combatiendo sin que occidente mostrara demasiado interés.
El origen de todos los problemas nacionalistas-separatistas rusos vienen de la desaparición de la antigua Unión Soviética. Aquella coalición de países hermanos-satélites pareció conciliar todos los problemas nacionalistas-étnicos de la gigantesca Rusia. Sin embargo inmediatamente después de la desintegración del sistema se demostró que este éxito se debió exclusivamente a la autoridad de la dictadura comunista. Aquel año de cambios, en 1991, surgia la Confederación de los Pueblos del Cáucaso, con el objetivo de lograr la independencia de los países caucásicos. Una organización que convocó elecciones en la autonomía de Chechenia, en las que ganó el general Dudáyev al fanático Basáyev, y que lo primero que hizo fue declarar la independencia de Chechenia. El presidente ruso, Boris Yelstin, se negó a aceptar aquello y envió al ejército a aplastar a los secesionistas. Durante la primera guerra chechena en 1994, el fanático Basáyev alcanzó gran popularidad con sangrientas acciones como la toma de la ciudad rusa de Budionnovsj, en la que mató a 150 ciudadanos rusos para exigir el fin de los ataques a Chechenia. El entonces primer ministro ruso, Viktor Cherdomirin, tuvo que negociar personalmente con él. De la guerra al terrorismo Chechenia llegó a conseguir una independencia de facto. Pero las huestes de Basáyev, en vez de trabajar por la unidad, favorecieron la conspiración convirtiendo la zona en refugio de grupos armados adoptando las ideas wahabis del fundamentalismo. Una de las obsesiones era lograr tomar el control de Daquestán, para que esta república rusa también se alzara en armas contra el Gobierno de Moscú, y crear así una especie de califato con Ichkeria, nombre de Chechenia para los independentistas, y Daquestán. En 1999 Vladimir Putin llegaba al poder a Rusia con una prioridad: aplastar el "avispero" checheno. Derrotado el secesionismo, Basáyev y su grupo decide llevar la guerra a las entrañas de Rusia apostando por el método más letal: los terroristas suicidas. La toma del teatro Dubrovka de Moscú en 2002, el asesinato del presidente de Chechenia (pro-Ruso), Amad Kadirov o, sobretodo, la masacre de niños rusos en Beslán (con más de 200 menores muertos en una de las mayores desgracias de Europa), son algunas de las acciones de los terroristas integristas. Basáyev fue aniquilado por las tropas de Putin en 2006, pero el poder del terrorismo se ha asentado y se sigue extendiendo a lo largo del Cáucaso y actualmente es el mayor problema tanto para Putin como para su adjunto, Medyeved.





