POLÍTICA
Adiós a la “voz” de la clase obrera
Por Rafael García
2 min
España31-10-2010
Marcelino Camacho ha muerto a sus 92 años y numerosas personas y autoridades de todo signo político han lamentado el fallecimiento de alguien con tanta importancia durante para la transición política de España como para el nacimiento y progreso del sindicalismo.
Camacho nació en Osma de la Rasa (Soria) y se hizo ferroviario. El 2 de febrero de 1935 se afilió al Partido Comunista de España (PCE) y posteriormente a la Unión General de Trabajadores (UGT). Al año siguiente, con el estallido de la Guerra Civil, luchó junto al bando republicano pero, tras el conflicto, fue juzgado y condenado a trabajos forzados por defender voluntariamente a la República. Después de acabar en un campo de concentración en la ciudad marroquí de Tánger, se fugó y acabó residiendo en Orán (Argelia), donde estuvo exiliado mucho tiempo hasta que en 1948 regresó a España, junto con su mujer Josefina Samper, tras ser indultado. De nuevo en España, trabajó en la industria metalúrgica y sus compañeros lo eligieron para representarlos en lo que más tarde sería el sindicato de Comisiones Obreras (CCOO). Sus actividades en contra del régimen franquista hicieron que acabara en la cárcel de Carabanchel en 1967, de la que no salió hasta 1976 tras el ‘Proceso 1001’, cunado dijo la frase de “ni nos doblaron, ni nos doblegaron, ni nos van a domesticar”. Se alió más tarde con el PCE, del que fue diputado en el Parlamento, pero dimitió en 1977. En el 85 fue él el artífice de movilizar a los trabajadores contra el gobierno de Felipe González para realizar la primera huelga general, justo dos años antes de ser relevado del cargo de secretario general por Antonio Gutiérrez, pasando a ser Presiden de honor. También obtuvo la distinción de la Medalla al Mérito Constitucional de Manos de Juan Carlos I, concedida a “aquellas personas que hayan realizado actividades relevantes al servicio de la Constitución y de los valores y principios en ella establecidos.” Ha sido tal la relevancia de Camacho que desde 2008, el auditorio de la sede de CCOO en Madrid lleva su nombre, donde se han celebrado homenajes en su honor. Asimismo, hasta su muerte continuó siendo militante del PCE y miembro de su Comité Federal, así como afiliado de IU.





