Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

TRAS SUFRIR UN CÁNCER

Muere el cantante y político José Antonio Labordeta

Por LaSemana.esTiempo de lectura2 min
Cultura19-09-2010

Sólo era un diputado. Pero su muerte ha dejado medio huérfanos a muchos parlamentarios. José Antonio Labordeta fue un defensor a ultranza de Aragón, un republicano que luchó con rebeldía por sus ideales y un conversador que conquistaba el corazón de los que querían escucharle, porque no siempre era fácil. Hablaba sin pelos en la lengua si importarle ofender a los demás.

Zaragoza ha sido su último destino y el Hospital Miguel Servet la últia estación que ha tenid en vida. Hace pocos días recibía la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X que le había otorgado el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, con quien mantenía una estrechísima amistad y al que se sentía unido en muchas de las reivindicaciones políticas. Labordeta nació en la capita aragonesa el 10 de marzo de 1935, en vísperas de la Guerra Civil. Aquella batalla bélica le marcó en su infancia y le dejó huella imborrable para el resto de su vida. No luchó con armas, sino con la palabra y sus canciones. Procedía de una familia acomodada, lo que le permitió ir a la universidad a estudiar Derecho. En último curso abandonó para matricularse en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza, que el año pasado le nombró Doctor Honoris Causa. Tras vivir unos años en Francia, regresó a su tierra natal y se convirtió en una de las más claras voces de la izquierda. Formó parte del Partido Socialista de Aragón y del Partido Comunista de España. Después, se presentó al Senado por Izquierda Unida. Pero lo que realmente le hizo popular fueron sus canciones, en especial Canto a la libertad, considerado todo un himno de la Transición española. Años después se hizo conocido en todo el país por la serie Un país en la mochila que grabó para TVE y en la que recorría caminando los pueblos de España. La notoriedad que le dio la televisión le permitió dar el salto en el año 2000 a la política activa como diputado en el Congreso de los Diputados en representación de Chunta Aragonesista. Allí permaneció hasta 2008, cuando decidió retirarse después de dos legislaturas en la Cámara Baja. Fue protagonista en buenos y malos momentos. Se opuso al Plan Hidrológico Nacional de José María Aznar con la célebre frase "El agua para quien le llueva" y en sus últimos años llegó a llamar "gilipollas" a un diputado del PP tras un intenso enfrentamiento dialéctico en el Hemiciclo. Todos los partidos le querían y le respetaban, pero la izquierda le consideraba un referente intelectual de los que ya no hay. El día de su despedida, se atrevió a cantar una jota desde su escaño. Dijo: "Aquí va la despedida. Aquí se quedan los guapos y nos marchamos los buenos".