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CRISIS CON MARRUECOS

España y Marruecos no se entienden en sus citas de diplomacia

Por Rocío LinaresTiempo de lectura1 min
España15-09-2010

Todo comenzó con una denuncia desde Marruecos. Urgentemente las relaciones diplomáticas calmarían la situación. El Ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, como embajador español, finaliza “satisfecho” un encuentro con el país vecino que renueva la relación mediante acuerdos de cooperación policial. Una “charla bilateral” que parece se ha llevado el viento.

Lo más destacable de las relaciones entre Marruecos y España, fuera de lo más conocido como pueden ser los beneficios comerciales, es la frecuencia intermitente con que éstas se producen. Las fechas están marcadas por el Rey Mohamed VI y sus paisanos más radicales, que pronto agitan a los ciudadanos y vecinos lindantes para esperar una visita de diplomáticos, ministros o incluso el mismo presidente. La última reunión, amistosa, dejó apalabradas dos comisarías de policía conjuntas, en Algeciras y Tánger, que permitiría intercambiar información de forma fluida y permanente entre los dos países. Incluyó además una felicitación por las \"distinguidas relaciones\" entre ambos países. Las preocupaciones más urgentes también tuvieron un tiempo. La lucha contra el terrorismo, la inmigración ilegal o el tráfico de drogas. El conflicto fronterizo con Melilla provocó una fractura en las relaciones diplomáticas que había que reparar de inmediato. Ambos gobiernos quedaron así más cerca de la cordialidad, por el momento. Sin embargo, siempre permanecerá el malestar interno reflejado en las críticas y manifestaciones que se localizan en los puestos fronterizos. Reivindicaciones calladas por simpáticas citas en que parecen entenderse españoles y marroquíes.