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MARRUECOS

Mohamed VI rechaza la partición del Sahara

Por David HurtadoTiempo de lectura2 min
Internacional09-03-2002

"Marruecos no renunciará a un solo palmo", así de contundente se mostró Mohamed VI en su visita a El Aaiún, la capital del Sahara Occidental. El rey de Marruecos rechazó la posibilidad de que se divida el territorio saharaui y el Frente Polisario calificó la visita de "expedición provocadora".

Tres opciones muy diferentes son las que se barajan desde la ONU para dar solución al largo conflicto en la que fuera colonia española. La primera, establecer definitivamente el referéndum de autodeterminación que se preparaba para 1999 y que fracasó por discrepancias en la composición del censo electoral. La segunda opción sería el establecimiento de una autonomía en el Sahara pero bajo la soberanía del Reino de Marruecos. La última posibilidad pasa por la división del territorio saharaui entre las dos partes. Estas tres alternativas serán debatidas en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en abril. Sin manifestarlo abiertamente, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, parece inclinarse por la última opción y, para rechazarla categóricamente, Mohamed VI se trasladó esta semana a la capital del Sahara Occidental. Allí, el rey pronunció un rotundo discurso en el que quiso dejar claro que no piensa ceder a la partición del que considera territorio marroquí. "Marruecos no renunciará a un solo palmo del territorio, inalienable e indivisible, de su Sahara", aseveró el monarca. La única opción posible para Mohamed VI pasa por la autonomía bajo soberanía marroquí, algo que ya ha sido rechazado tanto por el Frente Polisario como por Argelia, que, según Marruecos, pretende abrirse paso hacia el Atlántico a través de un Sahara independiente. Tras la cesión de España en 1976, el Sahara Occidental fue anexionado completamente por Marruecos en 1979, cuando Mauritania rindió su parte ante los ataques del Frente Polisario, partidario de la independencia del territorio saharaui. El Frente continuó sus acciones ofensivas contra Marruecos, interrumpidas de forma intermitente por los planes de paz y los alto el fuego establecidos por la ONU. Finalmente, en 1991 se acordó el referéndum de autodeterminación como la fórmula más conveniente para la paz, pero las discrepancias en torno al censo de votantes dio al traste con esta solución. Ahora, Marruecos olvida el posible referéndum y rechaza absolutamente cualquier solución que suponga una cesión de su territorio.