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KOSOVO

Sólo 69, de 192 países, reconocen la independencia de Kosovo

Por Javier M. FandiñoTiempo de lectura3 min
Internacional25-07-2010

El Tribunal Internacional de Justicia de la ONU ha avalado la independencia kosovar. Para el presidente del organismo internacional, Hisashi Owada, el Estado balcánico “no ha violado ninguna ley del Derecho Internacional” en su declaración de independencia y se encuentra en el marco de toda legalidad.

No obstante, su decisión no es vinculante y España, Rusia, China o India podrán seguir negándose a reconocer el nuevo Estado. Y es que detrás de Kosovo no se encuentra solamente la independencia de un Estado sino el futuro de los posibles movimientos separatistas de todo el mundo. La Haya se ha convertido en las últimas décadas en uno de los mayores temores para la antigua Yugoslavia. Si ya en 1993 sólo llegaron castigos desde el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia situada en la ciudad holandesa, casi dos décadas más tarde las noticias no son mucho mejores y la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de la ONU avala la independencia de Kosovo. Tras un largo estudio de la situación, los jueces del organismo llegaron a la conclusión de que la declaración de secesión realizada el 17 de febrero de 2008 “no viola el Derecho Internacional general”, ni tampoco la resolución 1244 del Consejo de Seguridad, establecida en 1999 tras la guerra contra Serbia, y que regulaba la administración de Kosovo. No obstante, los magistrados del organismo han rechazado entrar en la discusión de si existe o no el derecho legítimo del pueblo kosovar a declarar su independencia y únicamente han señalado que el procedimiento se encuentra dentro del marco internacional. De los 192 países que componen la ONU en la actualidad, solamente 69 han reconocido la independencia de Kosovo. Su principal apoyo es Estados Unidos, que ya mostró con el Gobierno de George Bush “la necesidad de resolver la situación de Kosovo para lograr la estabilidad en los Balcanes” y defendió el plan Ahtisaari “basado en la tutela de la provincia serbia por parte de la comunidad internacional” como una posible solución. Con la llegada de Barack Obama al poder, Estados Unidos mantiene su compromiso con Kosovo y ha pedido el apoyo al resto de los países, aunque ha señalado que la decisión de la Corte Internacional de Justicia no sería aplicable a otros posibles casos. Por su parte, la Alta Representante de la Unión Europea para la Política Exterior y la Seguridad Común (PESC), Catherine Ashton, ha declarado que se tiene que estudiar con “sumo cuidado” la nueva situación, señalando un posible viraje en la política de los Veintisiete. Hasta el momento, los Estados de la Unión habían decidido dar carta blanca a cada país miembro y que sea él mismo el que decida si reconoce o no a Kosovo, puesto que la situación balcánica era un “caso único”. A pesar del fallo del Tribunal, su dictamen no es vinculante y no obligará, por lo tanto, a reconocer Kosovo a los países que se han negado hasta el momento a hacerlo, ni siquiera a Serbia, que deberá resolver el problema por medio del diálogo, tal y como ha reconocido el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Serbia cuenta con el apoyo de Rusia, India o China, entre otros, aunque la situación en la que se encuentra Moscú podría calificarse de “obligada”. La secesión por motivos étnicos en Kosovo obligaría a una mayor fragmentación de los Estados que componían la URSS, como es el caso de Osetia del Sur y Abjasia (Georgia), la franja moldava de Transnistria, situada junto a Ucrania y poblada mayoritariamente por rusos, o el Alto Karabaj de Azerbaiyán, poblado principalmente por armenios.