Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

TOROS

Juan Bautista abre una discutida puerta grande en Las Ventas

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Espectáculos06-06-2010

Francia va a cortar las orejas a la afición española. Cuenta con una figura en lo alto del escalafón, Sebastián Castella, y se apunta entre sus hijos los de Juan Bautista. Méritos a un lado, Bautista ha sido el único matador de toros que ha cruzado en volandas la puerta grande de la principal plaza del mundo. Y eso que oportunidades ha habido en un mes de toros a diario.

Los hermanos Lozano -antaño gestores de la plaza de Madrid, "cualquier tiempo pasado fue mejor", dice el refrán- enlotaron para la capital un encierro de El Cortijillo, que tuvo ejemplares de nivel, sobretodo en el último tercio. Bautista estuvo entonado con su primer oponente, del que logró una oreja tras mostrar un toreo perceptiblemente distinto al que usa practicar. En el quinto bajó el nivel, pero enterró la tizona y el público pidió una oreja. Lo que no se puede negar es que la tarde resultó entretenida y que hubo calidad por parte de toros y toreros, aunque el resultado numérico de orejas quizás tendría que haber sido más abultado de haberse sacado mejor rédito al ganado. El diestro francés se lució en algunos pasajes con el toreo de muleta y bajó la mano con la pañosa. Quizás se empeñó demasiado en exprimir muletazos sueltos cuando los de los Lozano ya no tenían apenas gas. Éso sí, mientras lo tuvieron, Bautista supo mantenerlos a su lado ligando muletazos templados y con gusto. La afición madrileña andaba huérfana de triunfo y como son necesarias dos orejas para abrir la puerta de la calle de Alcalá, dos cosechó Bautista y la cruzó en volandas. Un triunfo que supone, más que un éxito de dimensiones, la revindicación de un sitio en las ferias estivales para un torero que no brillaba especialmente y que, encima, viene de Francia. También parece que se reencontró Miguel Abellán consigo mismo en su primer toro, aunque perdió el trofeo por malograr la faena con la espada. El tercero en discordia, el mexicano Arturo Macías, se topó con el peor lote del encierro, el último de los de a pie después de un mes de toros, aburrimiento y sinrazón en Madrid. A veces, cuando se observa en plena acción al público capitalino no hay quién lo entienda. Prueba de ello ha sido este mes de toros de 2010.